Preocupación por un nuevo brote vírico que obliga a sacrificar otras 20.000 gallinas en España

Cuando una enfermedad obliga a vaciar una granja entera, el susto no es menor, aunque no afecte a las personas. Eso es lo que vuelve a ocurrir en la Vall d’Albaida, donde se ha detectado un nuevo foco de enfermedad de Newcastle en una granja de Castelló de Rugat. Es el décimo foco registrado desde el 29 de diciembre y afecta a una explotación con 20.040 gallinas ponedoras de 85 semanas.

El virus no tiene impacto en humanos, pero entre aves se mueve con demasiada facilidad y puede ser muy letal. Este fin de semana se ha terminado de sacrificar a los animales afectados, una medida dura, cara y nada agradable, de esas que nadie quiere ver ni en los papeles ni en una explotación. Desde diciembre, solo en las granjas con presencia de esta enfermedad, se ha sacrificado a casi 300.000 pollos y gallinas.

¿Dónde se ha detectado el nuevo foco de enfermedad de Newcastle en Valencia?

El nuevo foco se ha localizado en una granja de gallinas ponedoras de Castelló de Rugat, en la Vall d’Albaida. Según la información facilitada por el Ministerio de Agricultura, la explotación se encuentra dentro del radio de tres kilómetros de otros tres focos detectados los días 9, 10 y 28 de abril.

La alerta sanitaria se activó después de observar una bajada de alrededor del 7 por ciento en la puesta de huevos durante el último mes. Las aves estaban vacunadas frente a la enfermedad con tres dosis, aunque las autoridades recuerdan que la vacunación no evita completamente la infección, sino que ayuda a reducir la propagación del virus.

Cómo ha evolucionado el brote desde el 29 de diciembre

El primer foco se registró el 29 de diciembre en una granja de pollos de Llutxent. Pocos días después se detectaron tres más, y antes de este nuevo caso, el foco anterior se había comunicado el 28 de abril en Ráfol de Salem.

De los diez focos registrados, cuatro se sitúan en un radio de tres kilómetros y el resto dentro de un radio de diez kilómetros. Además, todos los focos registrados esta temporada en España se han concentrado en la provincia de Valencia, un dato que explica por qué la vigilancia se ha reforzado especialmente en esta zona.

Por qué esta cepa preocupa tanto a las granjas afectadas

Las muestras analizadas por los servicios veterinarios de la Generalitat han confirmado mediante pruebas PCR la presencia de una cepa velogénica del virus. Dicho de forma sencilla, es la variante más agresiva de la enfermedad de Newcastle, la que menos margen deja para mirar hacia otro lado.

Tras la confirmación, se ha inmovilizado de inmediato la granja afectada y se ha puesto en marcha una investigación epidemiológica, es decir, una revisión para intentar saber de dónde viene el brote y qué contactos de riesgo puede haber. También se ha ordenado el vacío sanitario, que consiste en retirar los animales, el pienso y otros materiales que puedan transmitir la enfermedad.

Qué medidas se han activado para contener el virus

La Conselleria de Agricultura aprobó hace dos semanas la declaración de emergencia para ejecutar actuaciones sanitarias destinadas a controlar la enfermedad. El presupuesto previsto para estas medidas es de dos millones de euros, una cifra que deja claro que el problema no es precisamente menor, ni barato.

El protocolo exige vaciar las granjas afectadas y también las que están cerca de las contagiadas. Además, se ha establecido una zona de restricción en un radio de tres y diez kilómetros alrededor del foco; dentro de ese perímetro, según Agricultura, solo existe una explotación comercial en activo con censo, mientras que el resto permanecen vacías.

¿Qué deben hacer las explotaciones y qué puede hacer el consumidor?

El Ministerio de Agricultura ha recomendado reforzar la vigilancia, mejorar las medidas de bioseguridad y garantizar la vacunación de todas las aves frente a esta enfermedad. En la práctica, esto significa cerrar el paso al virus todo lo posible, aunque en el campo y con fauna silvestre cerca nunca haya una garantía absoluta.

  • Reforzar la vigilancia en granjas y aves silvestres.
  • Extremar las medidas de bioseguridad en las explotaciones avícolas.
  • Garantizar la vacunación contra la enfermedad de Newcastle.
  • Evitar el contacto de las aves domésticas con fauna salvaje.
  • Mantener el consumo de carne de ave, huevos y derivados con normalidad, ya que no existe riesgo para la salud humana.

La recomendación para la población es clara: tranquilidad. Tanto la Conselleria de Agricultura como el sector agrario recuerdan que la enfermedad no afecta a las personas y que el consumo de pollo, huevos y productos derivados es seguro gracias a los controles oficiales y a la higiene en la cadena alimentaria.

Qué es la enfermedad de Newcastle y cómo afecta a las aves

La enfermedad de Newcastle es una infección altamente contagiosa causada por un virus de la familia Paramyxoviridae, concretamente el paramyxovirus aviar tipo 1, conocido como APMV-1. Puede afectar a todas las aves y se presenta de tres formas: lentogénica o leve, mesogénica o moderada y velogénica o muy virulenta.

La forma más habitual es la infección respiratoria, aunque también puede provocar depresión, síntomas nerviosos o diarrea en las aves. Como el virus puede encontrarse de forma natural en aves silvestres, puede transmitirse a aves domésticas, lo que ha llevado a la mayoría de países a implantar programas de vacunación.

Por qué La Unió pide paciencia ante los nuevos focos

La Unió Llauradora ha valorado de forma positiva la actuación de la administración pública para intentar frenar la expansión de la enfermedad de Newcastle en las granjas valencianas. El coordinador del sector ganadero, Arturo Zaragoza, asegura que la administración “ha actuado con rapidez desde el primer momento” y considera que las medidas adoptadas son adecuadas para contener los contagios.

Zaragoza insiste en que las claves pasan por reforzar la vacunación y extremar la bioseguridad en las explotaciones avícolas. También recuerda que este tipo de virus son difíciles de controlar y que todavía se investiga cómo se ha producido el contagio y qué elementos pueden estar favoreciendo la transmisión; aun así, desde La Unió consideran que “se están haciendo las cosas bien” y piden paciencia mientras continúan las investigaciones.

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