Burela, en la provincia de Lugo, es uno de esos municipios donde la inmigración no se entiende como un fenómeno reciente. Desde finales de los años setenta, esta localidad marinera de A Mariña lucense se convirtió en destino de familias procedentes de Cabo Verde, atraídas primero por el trabajo vinculado a la pesca y después por el impulso económico de la industria del aluminio en la zona.
Hoy, la presencia caboverdiana forma parte de la identidad social del municipio. El propio Concello ha situado a Burela como una localidad multicultural, con 52 nacionalidades representadas y más de 10.000 habitantes, según datos municipales recogidos por El Progreso en octubre de 2025. Entre ellas, la caboverdiana figura como una de las comunidades más representativas.
La comunidad caboverdiana de Burela llegó atraída por la pesca y el empleo industrial
La llegada de personas procedentes de Cabo Verde a Burela se remonta a 1978, una fecha que aparece en estudios académicos sobre la comunidad caboverdiana asentada en la costa de Lugo. La tesis de Luzia Oca, defendida en la Universidade de Santiago de Compostela, analiza precisamente el periodo 1978-2008 y el papel de las mujeres caboverdianas en este proceso migratorio.
La pesca de altura fue decisiva. Muchos hombres caboverdianos encontraron trabajo en el mar, mientras la construcción y posterior actividad de la factoría de aluminio de Alcoa también marcó la evolución económica de la comarca. Galicia Press explica que, al finalizar las obras de la antigua Alúmina-Aluminio, algunos trabajadores caboverdianos permanecieron en Burela y pasaron a emplearse en el sector pesquero.
Burela es hoy un municipio multicultural con fuerte presencia de Cabo Verde
Con el paso de las décadas, la comunidad caboverdiana dejó de ser una población recién llegada para convertirse en parte estable de Burela. La Cadena SER ya señalaba en 2020 que en esta localidad de apenas diez mil habitantes convivían más de 40 nacionalidades y que la comunidad procedente de Cabo Verde era la predominante.
Esa realidad ha seguido creciendo. El Progreso publicó en 2025 que Burela alcanzaba las 52 nacionalidades y que la población superaba los 10.000 vecinos. En ese mismo contexto, el edil de Inmigración, Mario Pillado, destacó la aportación de la comunidad caboverdiana al trabajo, la cultura y la diversidad local.
La integración también se aprecia en la segunda y tercera generación. Muchos burelenses de origen caboverdiano han nacido ya en Galicia, estudian en sus centros educativos, participan en la vida social del municipio y mantienen una relación familiar y cultural con el archipiélago africano.
La historia marinera de Burela explica su relación especial con Cabo Verde
Burela cuenta con una tradición pesquera muy anterior a la llegada de la comunidad caboverdiana. El Concello recuerda que el puerto ya tenía un marcado carácter marinero desde comienzos del siglo XVI, con actividad vinculada a la captura de ballenas y a la pesca costera.
Ese vínculo con el mar facilitó que los trabajadores caboverdianos encontraran un espacio laboral y social en la localidad. La pesca no solo fue una fuente de empleo, sino también el punto de partida de una comunidad que terminó echando raíces.
Por eso, Burela es hoy mucho más que un puerto de la costa lucense. Es uno de los lugares de España donde Cabo Verde tiene una presencia histórica más visible, consolidada y reconocida. Una relación construida durante más de cuatro décadas que ha transformado la vida del municipio y lo ha convertido en un ejemplo singular de convivencia en Galicia.
