Pedir el paro en el momento equivocado puede hacer que pierdas días cotizados sin darte cuenta, según aclara el SEPE

La prestación contributiva por desempleo exige un mínimo de 360 días cotizados, pero no todo el tiempo trabajado se aprovecha igual. Entender cómo funcionan los tramos puede evitar que el trabajador pierda parte de su cotización sin darse cuenta.

El sistema de desempleo en España mantiene una regla clara, aunque no siempre bien entendida: para cobrar el paro no basta con haber trabajado, también hay que saber en qué momento conviene solicitarlo. Y ojo, porque unos pocos meses pueden marcar la diferencia.

Cómo funciona el paro del SEPE cuando no se completa otro año cotizado

Para acceder a la prestación contributiva hay que haber cotizado al menos 360 días en los últimos seis años. Desde ese punto, el sistema reconoce 120 días de paro por cada año completo trabajado, es decir, cuatro meses de prestación por cada bloque anual. El problema aparece cuando el trabajador supera ese año, pero no llega al siguiente tramo completo. ¿Qué ocurre entonces? Que ese tiempo adicional no se acumula para más adelante.

Por ejemplo, una persona con 450 días cotizados tendrá derecho a cuatro meses de prestación, exactamente igual que otra con 360 días. Los 90 días restantes desaparecen una vez que el SEPE reconoce la ayuda. Para verlo de forma más clara, este es el efecto de los tramos de cotización:

Días cotizadosPrestación reconocida
360120 días de paro
450120 días de paro
540120 días de paro

Esto significa que, cuando se aprueba la prestación, se consideran consumidas todas las cotizaciones utilizadas en ese reconocimiento, incluso las que no alcanzan un nuevo bloque. Así de claro.

Qué plazos, cuantía y obligaciones deben tener en cuenta los desempleados

Esta regla puede tener un impacto importante en la economía personal. Un trabajador con 540 días cotizados, es decir, un año y medio, cobrará lo mismo que otro con solo 360 días: cuatro meses de paro. En su caso, los 180 días extra tampoco se guardan.

Además, el sistema fija un límite máximo de 720 días de prestación, lo que exige haber cotizado al menos seis años. En cuanto a la cuantía, durante los primeros seis meses se cobra el 70% de la base reguladora y, desde el día 181, el 60%. Antes de pedir la prestación conviene revisar bien estos puntos:

  • hay 15 días hábiles para presentar la solicitud tras el fin de las vacaciones no disfrutadas
  • hacerlo fuera de plazo puede suponer recortes o sanciones
  • el pago suele llegar entre los días 10 y 15 de cada mes
  • durante el cobro hay que mantener la búsqueda activa de empleo
  • al cumplir un año de prestación, esa situación debe revisarse para seguir cobrándola

Por otro lado, también conviene recordar que el paro tributa como rendimiento del trabajo y está sujeto a IRPF. Una retención baja puede acabar notándose después en la declaración de la renta.

En consecuencia, conocer bien cómo funcionan los tramos de cotización no es un detalle menor. ¿Merece la pena pedir el paro en cuanto termina el contrato o esperar a completar otro bloque? Esa decisión, que a veces parece pequeña, puede evitar perder días cotizados por el camino.

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