Las auroras boreales podrían teñir de rojo y verde el cielo de España y ya se conocen los mejores días y lugares para observarlas

Ver una aurora boreal en España suena a plan imposible para la mayoría. Sin embargo, 2026 puede dar una sorpresa de las buenas por el aumento de la actividad solar. Cuando esa actividad se dispara, las auroras pueden bajar a latitudes menos habituales y dejar tonos rojizos o verdosos en la Península Ibérica. Las mejores opciones estarán en zonas altas del norte de España, especialmente en Galicia, Asturias, Cantabria y los Pirineos, aunque también habrá puntos del centro peninsular con posibilidades.

Canarias parte con ventaja en lugares como el Parque Nacional del Teide, Roque de los Muchachos o el Parque Nacional de Garajonay. En resumen, la primera fecha clave ya está sobre la mesa y queda poco para mirar al cielo con más atención de lo normal.

¿Por qué se podrán ver auroras boreales en España en 2026?

La explicación no tiene mucho misterio, aunque el fenómeno sí lo parezca. España podrá entrar en el mapa de observación porque se registrarán tormentas solares muy intensas, es decir, episodios en los que el Sol libera grandes cantidades de partículas cargadas. Cuando esas partículas llegan a la Tierra e interactúan con el campo magnético, la protección natural del planeta, y con la atmósfera, la franja donde pueden aparecer las auroras se expande hacia el sur. Normalmente se ven cerca de los polos, pero una tormenta solar muy fuerte puede llevarlas a lugares poco habituales, como España.

Las auroras son el resultado de electrones procedentes del viento solar, es decir, de partículas que salen del Sol, al chocar con la atmósfera terrestre. Por eso, cuanto más al norte se encuentre el observador, más probabilidades tendrá de verlas. No es casualidad que Islandia o Alaska se hayan convertido en destinos privilegiados para contemplarlas. Lo habitual es que aparezcan por encima de los 60 o 70 grados norte, aunque en situaciones excepcionales pueden dejarse ver mucho más al sur.

Además, desde noviembre de 2025 se registra un aumento de la actividad solar, coincidiendo con el punto álgido del ciclo de once años del Sol. A eso se suma el llamado efecto equinoccio, un factor ligado a estas fechas concretas del calendario que puede favorecer la observación. La NASA explica que el color depende del tipo de átomo o molécula que participe en el choque: el oxígeno puede generar luces rojas o verdes y el nitrógeno emite tonos azules y rosas. También señala que las auroras rojas son las más comunes en latitudes bajas porque los átomos de oxígeno que brillan en rojo están más altos en la atmósfera.

¿Qué fechas conviene apuntar para intentar verlas?

Los dos momentos clave ya están señalados: alrededor del 20 de marzo de 2026, coincidiendo con el equinoccio de primavera, y alrededor del 23 de septiembre de 2026, con el equinoccio de otoño. La primera gran ventana se concentra, por tanto, en torno al 20 de marzo, así que la cita importante está mucho más cerca de lo que parece. Dentro de las fechas dadas, marzo de 2026 aparece como un momento especialmente propicio para intentarlo.

Durante el invierno suele ser más fácil observar auroras porque las noches son más largas y oscuras, algo que siempre ayuda cuando toca mirar al cielo con paciencia. En consecuencia, la combinación entre el aumento de la actividad solar detectado desde noviembre de 2025 y el efecto equinoccio coloca a marzo de 2026 en una posición especialmente favorable. Aquí no hay asiento reservado ni garantía absoluta, claro, pero sí una pista bastante seria para quienes quieran estar pendientes.

¿Dónde ver auroras boreales en España en 2026?

No todos los cielos juegan igual. La altura, la oscuridad y una buena visibilidad del horizonte norte son las claves que se repiten en casi todos los puntos con más opciones. Por eso el norte peninsular manda, aunque el centro y Canarias también cuentan con lugares muy serios para probar suerte.

  • Galicia (Lugo): municipios certificados como Reservas Starlight, especialmente Chantada y Muras.
  • Asturias y Cantabria: Picos de Europa y el Parque Natural de los Collados del Asón, además de Langre, Cabo Mayor y el faro de Ajo en la costa cantábrica.
  • Aragón y Cataluña: el Parque Nacional de Aigüestortes y Lago de San Mauricio, en Lérida, y el Valle de Arán.
  • Madrid: la Sierra de Guadarrama, sobre todo en sus cimas más elevadas.
  • Canarias: el Parque Nacional del Teide, en Tenerife, Roque de los Muchachos, en La Palma, y el Parque Nacional de Garajonay, en La Gomera.

Todos estos enclaves comparten algo muy simple: altitud, cielos oscuros y la menor contaminación lumínica posible. Dicho de otra manera, cuanto menos moleste la luz artificial y más limpio esté el horizonte, mejor. En la costa cantábrica, además, lugares como Langre, Cabo Mayor y el faro de Ajo ya han registrado avistamientos gracias a su buena visibilidad hacia el norte.

¿Cómo prepararte y cómo fotografiarlas con el móvil?

Para aumentar tus opciones, conviene elegir puntos altos y oscuros, con el horizonte despejado y la menor contaminación lumínica posible. Esa es la lógica que comparten el Teide, los Picos de Europa o la Sierra de Guadarrama, y no tiene mucho secreto. También merece la pena revisar la cámara del móvil antes de salir, porque algunos dispositivos activan automáticamente el modo nocturno cuando detectan poca luz. Si no lo hacen, toca entrar en los ajustes y buscar las opciones de fotografía nocturna o de baja iluminación.

Este tipo de fotos necesita tiempos de exposición más largos, es decir, la cámara permanece más tiempo captando luz. Por tanto, cualquier movimiento puede estropear la imagen y dejarla borrosa en un segundo, que da bastante rabia después de encontrar un buen cielo. Lo más recomendable es usar un trípode o apoyar el teléfono en una superficie fija para mantenerlo completamente estable mientras se toma la fotografía.

Algunos móviles incorporan un modo manual que permite ajustar parámetros concretos. Un punto de partida útil es usar una apertura amplia, para dejar entrar más luz, una ISO cercana a 800, es decir, una sensibilidad alta, y una exposición de unos cinco segundos. Si el teléfono no ofrece estas funciones, queda la opción de descargar aplicaciones que permitan controlar mejor los ajustes de la cámara. No hace milagros, pero sí puede evitar que una noche prometedora termine en una foto movida y oscura.

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