La familia de Raquel bebe casi 100 litros de leche al mes: la realidad del carro de la compra de una familia supernumerosa

Madre de familia supernumerosa, compagina crianza, estudios de FP y un trabajo haciendo ecografías, mientras organiza el día a día en un piso de tres habitaciones. Raquel y Pablo empezaron a salir cuando eran adolescentes y hoy, con 33 y 35 años, tienen ocho hijos y esperan una niña más. Entre el trabajo, las noches de estudio y una compra que puede rozar los 100 litros de leche al mes, esta madre explica cómo se vive en un hogar donde los embarazos se han ido encadenando uno tras otro.

Raquel, madre de familia numerosa que encadena embarazos, estudios y trabajo

Raquel conoció a Pablo con 15 años y dos años después se quedó embarazada por primera vez. El embarazo no estaba planificado, eran muy jóvenes y les costó contárselo a sus padres, pero decidieron seguir adelante y formar una familia. Con el tiempo la casa se fue llenando de niños y crearon una familia numerosa. Hoy sus ocho hijos son:

  • Fran, Paula, Félix, Aníbal, Héctor, Victoria, Israel y Alejandra.

Nunca ha tenido un embarazo gemelar; todos han sido de uno en uno. Ahora espera a Nazaret, la novena, que ha tardado en llegar. Antes sufrió un embarazo ectópico por el que le quitaron una trompa de Falopio y llegó a pensar que no podría volver a quedarse embarazada. ¿Cómo no sentir vértigo ante otro embarazo después de una experiencia así?

Organización familiar, consumo de leche, gastos y ayudas en una casa supernumerosa

Durante la crianza, Raquel no ha dejado de formarse. Con el sexto hijo en casa se sacó un grado medio de Farmacia y, embarazada de la octava, terminó el grado superior de Radiodiagnóstico, aprovechando las noches para estudiar pese al cansancio. Ahora trabaja realizando ecografías y sueña con estudiar Enfermería para convertirse en matrona, aunque de momento no se ve preparada para afrontar otra etapa larga de estudios.

La logística diaria es un reto permanente. Se mueven en un coche de nueve plazas y organizan las actividades extraescolares según los horarios, eligiendo solo las que encajan en la agenda familiar. En las tareas del hogar todos participan: frente a la idea de que los adolescentes no deberían limpiar o hacer la cena, en esta familia la colaboración se entiende como una parte más de la educación.

A pesar de lo que muchos imaginan, no viven en una gran casa. Residen en un piso de tres habitaciones donde los niños comparten cuarto y las niñas comparten otro, y además conviven con la hermana de Raquel, que tiene una discapacidad. También lidian con prejuicios sobre las ayudas económicas: con frecuencia escuchan comentarios de quienes dan por hecho que viven de ayudas, cuando la realidad es que apenas acceden a ellas porque la mayoría dependen de la renta, lo que les deja fuera de muchas prestaciones a pesar de los elevados gastos mensuales.

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