Uno de los yacimientos romanos más interesantes de Europa está a una hora de Sevilla, en Sierra Morena y la entrada es gratis

¿Cuántas veces has pensado que en Sevilla ya lo has visto todo? A una hora escasa de la capital, entre encinas y dehesas de Sierra Morena, se esconde una ciudad romana casi invisible desde la carretera. Se llama Munigua y se encarama a unos 300 metros sobre el valle del Huéznar, levantada en terrazas como si la ladera fuera un escenario.

Para llegar, hay que dejar el coche y caminar unos cuatro kilómetros por una pista de tierra, un filtro natural que, por lo visto, mantiene el lugar en discreto anonimato. Declarada Bien de Interés Cultural y con campañas de conservación en marcha, condensa en pocas hectáreas lo esencial de la romanización del interior de Andalucía. Y sí, aquí hay de todo: santuario gigante, foro con vida pública y termas monumentales que hoy vuelven a lucir gracias a trabajos de restauración.

¿Dónde está Munigua y por qué pasa desapercibida?

Munigua se alza en la Sierra Morena, sobre el valle del Huéznar, literalmente construida en terrazas y a unos 300 metros de altura. Desde la carretera no se adivina: el acceso obliga a dejar el coche y cubrir unos cuatro kilómetros a pie por una pista de tierra, una entrada discreta que, de hecho, ayuda a que siga siendo un secreto incluso para muchos sevillanos.

Ficha rápida del yacimiento (datos clave)

DatoValor
Altura sobre el valle del Huéznar300 metros
Acceso4 kilómetros a pie por pista de tierra tras dejar el coche
UbicaciónEntre encinas y dehesas de Sierra Morena, a una hora escasa de Sevilla
Categoría patrimonialBien de Interés Cultural
Nombre romanoMunicipium Flavium Muniguense
Elementos principalesSantuario escalonado; foro con basílica, tabernas y edificios administrativos; termas monumentales
Cronología de mayor actividadSiglos I–III d. C.
Investigación y conservaciónInstituto Arqueológico Alemán y Junta de Andalucía; restauración de pavimentos, muros y pinturas murales de las termas con financiación pública
Economía antiguaProducción de hierro con grandes escoriales de fundición romanos
Singularidad urbanaCiudad en terrazas, casi invisible desde la carretera

Por todo ello, el lugar combina dos rasgos que no suelen ir juntos: monumentalidad y tranquilidad. De ahí que la visita sea más pausada y, por tanto, propicia para entender el conjunto sin prisas ni agobios.

Santuario escalonado y foro: así se organizaba la ciudad en terrazas

Lo primero que manda en el paisaje es el santuario escalonado que corona el cerro: un edificio de varios niveles, con muros potentes y una secuencia de terrazas que recuerda más a los grandes santuarios itálicos de Praeneste que al urbanismo en damero (trazado en cuadrícula) típico que asociamos a Roma. Estudios recientes de fotogrametría y teledetección (medición mediante fotografías y sensores) han subrayado el carácter singular del complejo, concebido para verse desde lejos y para exhibir el poder del pequeño municipio minero que lo sostenía.

A sus pies se abría el foro, la plaza porticada con basílica, tabernas y edificios administrativos donde se concentraba la vida pública. Allí se documentó una inscripción que menciona al populus Muniguensis y confirma su rango municipal dentro de la provincia Bética, lo que encaja con la ambición urbana que respira el conjunto.

Termas monumentales: del taller de hierro al bienestar urbano

La secuencia estratigráfica que han registrado el Instituto Arqueológico Alemán y la Junta de Andalucía muestra una ciudad especialmente activa entre los siglos I y III d. C. En ese periodo se levantan unas termas monumentales cuyos pavimentos, muros y pinturas murales están siendo restaurados hoy con financiación pública, un empujón que devuelve lectura y pulso al edificio.

Un estudio geoarqueológico sobre el propio edificio evidencia que, antes de ser baños, el área se utilizó para actividades metalúrgicas vinculadas al hierro. Solo cuando Munigua reforzó su papel como centro administrativo y religioso se monumentalizó el espacio con hipocausto (calefacción bajo el suelo), piscinas y salas decoradas, siguiendo el modelo de bienestar urbano que Roma exportó por todo el Imperio.

Hierro y estatuto municipal: ¿por qué aquí y no en otro sitio?

Munigua no está donde está por casualidad. El enclave se asienta en una región minera explotada desde al menos el siglo IV a. C., con enormes escoriales de fundición romanos distribuidos por el paisaje inmediato.

Prospecciones geofísicas (métodos no invasivos para ver qué hay bajo el suelo) han permitido calcular el volumen de estas escorias y confirmar que fue uno de los principales centros productores de hierro de la Bética. En consecuencia, se entiende tanto la monumentalidad del santuario como la concesión del estatuto municipal en época de Vespasiano.

Cómo visitarla paso a paso y qué mirar para entenderla

Si te animas a conocerla, el recorrido tiene lógica propia gracias a la topografía y a sus grandes piezas arquitectónicas. Por lo tanto, conviene seguir un orden que te ayude a “leer” la ciudad en terrazas sin perder nada importante.

  1. Deja el coche y recorre los 4 kilómetros por la pista de tierra hasta el yacimiento.
  2. Oriéntate primero con el santuario escalonado que corona el cerro: es la pieza que domina todo el conjunto.
  3. Baja al foro para identificar la basílica, las tabernas y los edificios administrativos que articulaban la vida pública.
  4. Acércate a las termas monumentales y fíjate en pavimentos, muros y pinturas murales que hoy se están restaurando.
  5. Observa en el entorno los grandes escoriales de fundición romanos para entender el papel del hierro en la ciudad.
  6. Ten presente que el conjunto es Bien de Interés Cultural y que hay campañas de conservación en marcha.

Verás que el trazado urbano, con calles empedradas que trepan por la colina, guía el paseo casi en soledad. Entre templos dedicados a divinidades como Mercurio o Ceres y las terrazas que ordenan el cerro, Munigua condensa en pocas hectáreas la romanización del interior andaluz sin necesidad de artificios.

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