Las torrijas de este año para Semana Santa no darán tregua al bolsillo: el precio del cacao y del azúcar empiece a caer pero no a tiempo

El azúcar y el cacao apuntan a una caída importante en los mercados internacionales, pero ese alivio no va a colarse todavía en el carro de la compra. Por ello, esta noticia invita a un optimismo moderado. La rebaja llega tarde para las torrijas de esta Semana Santa de 2026.

Son varios los productos que han empujado el alza de la cesta de la compra en los últimos meses. En 2025, el cacao y el café, básicos en muchos desayunos, vieron precios disparados por una mezcla de sequías, aranceles y enfermedades. Parte de ese golpe supera las fronteras españolas, porque los problemas en los cultivos por las sequías en Brasil ayudan a explicar por qué ambos se han encarecido tanto, tanto en la cocina como en los bares. Esa tormenta perfecta ha apretado el bolsillo de los consumidores y amenaza con notarse también en una de las tradiciones más típicas de estas fechas.

Las torrijas, que algunos quieren desestacionalizar aun con el riesgo de que se «gentrifiquen», siguen dependiendo de ingredientes muy básicos: huevos, azúcar, pan y aceite. En ese grupo, los huevos subieron más de un 20% el año pasado, y la razón iba más allá de la famosa gripe aviar. En EEUU, según la información aportada, ese precio empieza a caer en los lineales. En España, en cambio, toca seguir esperando. Mientras tanto, el azúcar sí cayó el año pasado y fue un factor deflacionista, es decir, un elemento que ayudó a empujar algunos precios a la baja, aunque ese descenso no se haya traducido de forma inmediata en el bolsillo.

Por qué la bajada del cacao y del azúcar no se nota todavía en la tienda

Ahora mismo hay señales que invitan a mirar el mercado con algo menos de drama. En los mercados internacionales ya se da por descontado que el azúcar seguirá desplomándose y que el cacao también bajará. Pero una cosa son los futuros, es decir, los precios que el mercado anticipa para más adelante, y otra muy distinta es lo que paga el consumidor cuando va a comprar. Lale Akoner, analista de Mercados de eToro, lo resumió así: «La caída de precios del cacao y del azúcar no se traducirá en un alivio para los bolsillos de los consumidores de torrijas de esta Semana Santa».

La fotografía, además, tiene cifras llamativas. El cacao registró máximos históricos el año pasado y, desde esos niveles, ya ha caído más del 60%. El azúcar, por su parte, ha tocado sus mínimos de estos últimos años. Aun así, para el bolsillo, de momento, el efecto es escaso. Según Akoner, «El cacao alcanzó máximos sin precedentes en 2025 debido a las malas cosechas por condiciones climáticas extremas». También recuerda que «la mejora de las cosechas en lo que va de año está provocando que los mercados fijen precios más bajos para los futuros del cacao, con una caída del 54% en el último año».

En el caso del azúcar, la caída sigue su curso y no responde solo a la oferta o a la producción. También influye la demanda. Akoner explica que parte del descenso se relaciona con el consumo de medicamentos para bajar de peso como Ozempic y Wegovy, es decir, fármacos que suprimen el apetito y que parecen reducir la demanda de alimentos azucarados en algunos mercados. El mercado se mueve por varios carriles a la vez, y no todos pasan por la despensa de casa.

El gran freno para el consumidor está en los inventarios, o sea, en las existencias que las empresas compraron cuando los precios estaban mucho más altos. Por eso, aunque el azúcar y el cacao bajen en general, el ahorro tarda en aparecer en el ticket. La propia Akoner lo dejó claro: «Pero incluso si los precios del azúcar y del cacao caen en general, los ahorros tardan en llegar a los consumidores. A pesar de la reciente caída, los fabricantes de chocolate siguen agotando los inventarios que adquirieron cuando los precios eran mucho más altos».

La reduflación vuelve: menos chocolate, más envase y el mismo precio

Aquí entra en juego uno de esos trucos que el consumidor ya se conoce demasiado bien. En lugar de recortar precios, muchos productores optarán por hacer más pequeña la barrita de chocolate, mantener un envase más grande y dejar el mismo precio donde estaba. Esa práctica es la famosa reduflación, es decir, pagar lo mismo por menos cantidad. Un clásico poco simpático, vaya, porque la magia siempre desaparece del producto y nunca de la etiqueta.

Todo esto llega, además, en un momento en el que los precios elevados han puesto a prueba «la fidelidad al chocolate». Akoner señala que, para los inversores, este mercado recuerda que los ciclos de las materias primas, la inflación al consumo y las tendencias de la demanda rara vez se mueven en sincronía. También subraya que la volatilidad del cacao, es decir, sus cambios bruscos de precio, expone la fragilidad de unas cadenas de suministro agrícolas muy concentradas en pocas regiones y cada vez más sometidas a la presión climática. Por tanto, aunque la caída exista, el camino hasta el consumidor sigue teniendo más curvas de las que gustaría.

Qué conviene mirar esta Semana Santa para no llevarse un susto con el precio

Con este panorama, no hay un alivio inmediato, pero sí hay varias cosas que conviene tener claras antes de hacer cuentas para las torrijas o para cualquier antojo con chocolate. No es cuestión de alarmarse, pero tampoco de esperar milagros de un día para otro. Cuando los mercados van por delante y las tiendas por detrás, el bolsillo suele enterarse el último.

  1. No des por hecha una rebaja inmediata, porque la caída del azúcar y del cacao en los mercados todavía no se ha trasladado al consumidor.
  2. Mira el peso y el tamaño real del producto, ya que la reduflación puede hacer que la barrita sea más pequeña y el envase más grande sin tocar el precio.
  3. Haz la cuenta completa de los ingredientes, porque las torrijas no dependen solo del azúcar: los huevos subieron más de un 20% el año pasado y siguen pesando en el coste final.

El mensaje es bastante claro: sí, hay motivos para un optimismo moderado, pero no para pensar que esta Semana Santa vaya a salir más barata por arte de magia. El azúcar baja, el cacao también afloja y los mercados ya lo descuentan, pero el ahorro real aún no ha llegado a tiempo. Así que las torrijas seguirán siendo tradición, consuelo y capricho, aunque este año vuelvan a recordar que el dulce también sabe a cuenta final.

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