El temor de Pilar, madre de cuatro hijos, ante el posible cambio del bono social eléctrico

El testimonio de esta madre de familia numerosa refleja la inquietud que genera la reforma del bono social eléctrico en hogares que dependen del descuento para llegar a fin de mes. Pilar Garrido vive con cuatro hijos y un solo sueldo. En su casa, el bono social eléctrico es imprescindible para reducir el gasto en electricidad, pero no compensa el encarecimiento general de la vida. Por eso reclama más apoyo económico para las familias numerosas.

El bono social eléctrico en familias numerosas ante la reforma del Gobierno

El bono social eléctrico se creó en 2009 para combatir la pobreza energética en España. Hasta ahora, las familias numerosas acceden de forma automática al descuento, con independencia de su renta. En la última Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética, el Gobierno plantea reformar la ayuda, priorizar a los hogares con ingresos bajos y eliminar ese acceso automático para las familias numerosas.

Este posible cambio ha reabierto el debate. Las familias con ingresos medios temen quedarse fuera de una ayuda que ha sido un salvavidas mensual. En 2022, el 45 % de las familias numerosas eran beneficiarias del bono social eléctrico, frente al 20 % de los hogares que accedían solo por criterio de renta. ¿Qué pasará con quienes, como Pilar, dependen de ese descuento para pagar la factura de la luz?

Cómo vive Pilar el posible recorte del bono social eléctrico en su hogar

El caso de Pilar resume esta preocupación. Ha contado en programas como ‘la Sexta Xplica’ y ‘El Programa de Ana Rosa’ cómo encaja cada factura con un solo sueldo y cuatro hijos a su cargo y qué supondría perder el bono. Ella lo resume así: “El bono social eléctrico es una ayuda tremenda, no estoy de acuerdo en que se apliquen criterios de renta”. Siente que, pese a aportar al país, se encuentra con trabas en un contexto de baja natalidad. En su economía doméstica, la contención del gasto es continua y se refleja en varios frentes:

  • El aumento del coste de vida, que complica llegar a fin de mes, desde la factura de la luz hasta la compra de alimentos y el uso del coche familiar, que necesita más combustible.

Para intentar ahorrar, se ha descargado una aplicación con la que consulta a qué hora es más barata la electricidad y organiza el uso del lavavajillas o la plancha en las franjas más económicas. El fin de semana, cuando baja el precio, lo dedica sobre todo a tareas domésticas en lugar de disfrutarlo con sus hijos. Además, describe el impacto del resto de gastos, desde llenar el depósito del coche hasta cualquier compra cotidiana. “Mucha gente se piensa que las familias numerosas somos riquísimas, que vivimos en chalets enormes y no es así”, lamenta.

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