El emblemático Tramonti baja la persiana tras 45 años como punto de encuentro de deportistas, artistas y empresarios. El cierre llega después del fallecimiento de Giuliano Lombardo (75 años), apenas ocho meses más tarde de la muerte de su hermano Franco, cofundadores del local junto a su hermana Anna.
El adiós de Tramonti supone el final de uno de los italianos más reconocibles de Barcelona, un restaurante donde la pasta seguía la receta de la abuela, la trufa nunca faltaba y cada plato reflejaba el estado de ánimo del cocinero. Y sí, era de esos sitios donde entrar y recibir el abrazo de Franco y Giuliano ya te cambiaba el día.
La historia de Tramonti y los hermanos Lombardo tras 45 años en Barcelona
¿Se puede hablar de Tramonti sin hablar de sus paredes? La respuesta es NO: sus mesas coquetas, rodeadas de fotos, recuerdos y obras de arte, formaban parte de la experiencia. Encontrarte con alguna estrella del deporte no era raro; era casi “lo normal”, así de claro.
Fundado hace 45 años por Franco y Giuliano Lombardo junto a su hermana Anna, Tramonti fue el primer italiano de Barcelona. Con el tiempo, se convirtió en un lugar donde la gastronomía y el trato personal iban de la mano, con una cocina marcada por la trufa, la tradición familiar y una personalidad muy propia.
Dado lo anterior, el cierre queda inevitablemente ligado a las pérdidas recientes: Giuliano falleció con 75 años, ocho meses después de que Franco se marchara “casi sin hacer ruido”, pese a ser descrito como extrovertido y emocional. ¿Quién iba a imaginar un final así para un local tan vivo? Claves del cierre (según la información disponible)
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Negocio | Restaurante italiano Tramonti |
| Ciudad | Barcelona |
| Antigüedad | 45 años |
| Fundadores | Franco y Giuliano Lombardo, junto a su hermana Anna |
| Contexto reciente | Fallecimiento de Giuliano (75 años) tras la muerte de Franco ocho meses antes |
La esencia del restaurante italiano Tramonti: cocina, trufa y ambiente irrepetible
En este sentido, la propuesta no se explicaba solo por la carta: la pasta era un homenaje a la receta de la abuela y cada plato respondía al momento del cocinero. Ese punto imprevisible y humano era parte del encanto. Vamos, que no era un sitio cualquiera.
Entre sus clientes habituales destacaron nombres del deporte: Rafa Nadal no fallaba, Carlitos Alcaraz también acudía, y quien repetía con especial constancia era Xavi Hernández junto a su esposa Nuria, grandes enamorados de la cocina de Tramonti. Algunas de las figuras que frecuentaron Tramonti:
- Rafa Nadal
- Carlos Alcaraz
- Xavi Hernández (junto a Nuria)
- Guardiola
- Kluivert
- Cruyff (en su época)
Después de los almuerzos, muchos querían terminar en la mesa de la entrada para compartir un limoncello y “muchas historias de vida”. Y entre copa y copa, sí: se cerraron tantos fichajes allí que casi parece de película. Por este motivo, el cierre no es solo el fin de un restaurante, sino la despedida de un lugar donde se mezclaban deporte, cultura y vida cotidiana. Con Tramonti “se va al cielo una parte de nuestras vidas”, en palabras que resumen el vínculo emocional que dejó en su clientela y entorno.
