Este ganadero en Ceuta señala el coste de mantener al rebaño. Los veterinarios también han comunicado dificultades para trabajar en la ciudad.
Francisco Gutiérrez, ganadero en Ceuta, asegura que sus gastos se han duplicado porque evita sacar al ganado por miedo. Lo explicó a El Español en una información publicada el 7 de octubre de 2026. Su caso permite distinguir entre comprar más alimento y pagar más por cada kilo. Los informes del Ministerio de Agricultura describen cómo el pastoreo influye en las compras.
Por qué dejar el pastoreo puede aumentar los gastos del ganado
El informe RENGRATI del Ministerio de Agricultura sobre ovino de carne, correspondiente al ejercicio 2024, analiza diez granjas típicas de distintas zonas españolas. En los modelos de Aragón y Navarra, la suplementación alimentaria depende de los recursos disponibles en el campo. Esa relación permite entender por qué prescindir del pastoreo puede aumentar la necesidad de comprar comida. El documento combina sistemas que aprovechan pastos, rastrojeras y forrajes con otros alimentos. Aporta contexto productivo, aunque no estudia la explotación ceutí ni acredita sus gastos concretos.
Un ejemplo hipotético sobre los gastos de alimentar ganado ayuda a separar ambos conceptos. Comprar 1.000 kilos de alimento a 0,30 euros por kilo supone desembolsar 300 euros. Adquirir 2.000 kilos al mismo precio eleva la factura a 600 euros. El gasto aumenta un 100 %, aunque el producto no se haya encarecido. Estas cantidades son ilustrativas y no corresponden a Francisco. Para comprobar el incremento real habría que comparar facturas, cantidades y periodos equivalentes, además de los restantes costes del negocio.
El trabajo familiar también cuenta en las cuentas de una granja
El ganadero lleva 37 años al frente de una actividad que pasó de su abuelo a su padre. Se dedica a criar corderos y vincula su temor a la situación migratoria y a la presencia de personas cerca de la explotación. También cuestiona las exigencias administrativas. La información recoge su testimonio, pero no aporta una contabilidad que permita calcular el sobrecoste.
La alimentación también aparece en otros testimonios publicados por Talent24h, como el de una explotación de vacuno del Pirineo aragonés. Son negocios diferentes, pero permiten explicar una distinción contable: facturar no equivale a obtener beneficios. RENGRATI separa los ingresos de los costes de alimentación, personal, arrendamientos y amortizaciones. También valora el trabajo propio al calcular el beneficio neto. Además, distingue el dinero pagado de otros costes, como el desgaste de instalaciones y equipos. Esa metodología ayuda a entender la rentabilidad de una granja más allá de las horas dedicadas.
Los veterinarios de Ceuta comunicaron dificultades para trabajar en septiembre
La Organización Colegial Veterinaria publicó el 11 de septiembre de 2026 las preocupaciones trasladadas por profesionales de Ceuta. Durante una reunión celebrada el día anterior, describieron dificultades para realizar servicios nocturnos, desplazamientos y actuaciones fuera de los centros. Algunas clínicas habían limitado el acceso como medida de precaución. Esta comunicación documenta dificultades laborales en la ciudad. No verifica lo ocurrido alrededor de la granja ni cuantifica pérdidas para los ganaderos.
Los veterinarios también comunicaron que habían mantenido todos sus servicios y el ritmo de vacunación antirrábica. Ese matiz evita confundir las dificultades para trabajar con una interrupción general de la atención. En la misma reunión plantearon mejorar el encaje de Ceuta en las políticas agraria y pesquera comunes. Según el colegio, esa posibilidad facilitaría determinados movimientos de animales y productos. La comunicación recoge una propuesta profesional, no una reforma aprobada ni una ayuda económica disponible para esta explotación.
Alimentación, vigilancia y atención sanitaria que deben mantenerse
El Real Decreto 348/2000 establece las condiciones mínimas de protección de los animales en las explotaciones ganaderas. Su anexo exige comida suficiente, adecuada a la especie y a la edad, además de agua de calidad. También obliga a atender inmediatamente a los animales que parezcan enfermos o heridos. Cuando no respondan a esos cuidados, debe consultarse a un veterinario lo antes posible. Son obligaciones que explican por qué una dificultad económica no permite interrumpir los cuidados del rebaño.
La norma exige revisiones al menos diarias cuando el bienestar de los animales dependa de una atención humana frecuente. En otros sistemas, fija controles con intervalos suficientes para evitar sufrimiento. También establece conservar durante un mínimo de tres años los registros de tratamientos y animales muertos encontrados en las inspecciones. Para cualquier ganadero, esas tareas requieren recursos que deben incluirse al calcular la rentabilidad. El Real Decreto 348/2000 identifica a los órganos competentes de Ceuta entre las autoridades responsables de su aplicación.
