La nueva regla de la UE que puede obligar a cambiar el router de casa si es de origen chino

La Comisión Europea avanza en una reforma de ciberseguridad que podría limitar el uso de equipos de proveedores considerados de alto riesgo. El cambio afecta a las telecomunicaciones y abre la puerta a sustituir parte de los routers instalados en hogares y empresas.

La Unión Europea quiere endurecer las reglas de seguridad digital y reducir la dependencia tecnológica de fabricantes de terceros países. La medida, incluida en la revisión del Reglamento de Ciberseguridad, no cita marcas concretas, pero el sector interpreta que Huawei y ZTE quedarían entre las compañías más afectadas si son incluidas en la lista de proveedores de alto riesgo.

El nuevo Reglamento de Ciberseguridad puede afectar a routers chinos en casa

La propuesta comunitaria cambia el enfoque seguido hasta ahora. Lo que antes funcionaba como recomendación para limitar determinados equipos en redes sensibles pasaría a convertirse en una obligación legal para los Estados miembros, siempre que el proveedor sea declarado de alto riesgo tras la evaluación correspondiente.

Bruselas plantea que las operadoras retiren componentes clave de las redes móviles en un plazo de 36 meses desde la publicación de la lista de proveedores afectados. Para las redes fijas, incluidas las de fibra, y para las redes satelitales, el calendario se fijaría más adelante.

Esto es lo que preocupa especialmente a las compañías de telecomunicaciones. La red fija no se limita a grandes centrales o equipos troncales. También puede llegar a los dispositivos que se instalan en domicilios, oficinas y pequeños negocios, como routers, ONT y equipos de acceso a internet.

Por qué las operadoras alertan del coste y del cambio de equipos

Las operadoras europeas sostienen que la sustitución masiva de tecnología tendría un coste muy elevado. Según Mobile World Live, Bruselas habría calculado inicialmente una inversión de entre 17.000 y 21.500 millones de euros, mientras que las compañías elevan la factura hasta los 40.000 millones. En España, el coste para las grandes operadoras podría rondar los 4.000 millones si se incluyen redes móviles y fijas.

El impacto no sería igual para todas las compañías. Parte del sector utiliza equipos de distintos fabricantes en función del despliegue, la zona y el tipo de cliente. Por eso, una prohibición amplia obligaría a revisar contratos, almacenes, instalaciones activas y dispositivos ya colocados en viviendas.

La reforma aún no está aprobada. Reuters recuerda que el texto debe negociarse con los gobiernos de la UE y con el Parlamento Europeo antes de convertirse en ley. Las restricciones solo entrarían en vigor tras una evaluación formal de riesgos impulsada por la Comisión o por al menos tres Estados miembros.

Los fabricantes europeos presionan para recuperar terreno en el wifi doméstico

Mientras las operadoras alertan del coste, varios fabricantes europeos ven una oportunidad para ganar presencia en el mercado doméstico. FRITZ!, devolo, LANCOM y TDT han creado la alianza SAFENet para defender una mayor autonomía europea en routers y equipos de red.

El debate se apoya en el peso real de estos dispositivos. Un informe de Innovate Europe Foundation señala que los routers y equipos domésticos canalizan cerca del 93% del tráfico de internet en Europa y que los fabricantes chinos representan alrededor del 37% del mercado europeo de equipos de red para el hogar.

Los riesgos citados por los defensores de la reforma incluyen la dependencia de actualizaciones de firmware, posibles puertas traseras y la capacidad de usar dispositivos comprometidos en ataques coordinados. El mismo informe vincula la preocupación con las obligaciones previstas en la legislación china de inteligencia y contraespionaje, aunque Bruselas insiste en que las medidas deberán basarse en análisis de riesgo y evaluación de impacto.

Para los usuarios, el cambio no implica actuar ahora. Si la norma sale adelante, las decisiones recaerán sobre operadoras, reguladores nacionales e instituciones europeas. El router de casa podría convertirse en una pieza más de una batalla mayor: la seguridad de las redes y la soberanía tecnológica en Europa.

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