El sector de la albañilería acusa la falta de relevo generacional mientras profesionales como Manuel explican cómo es trabajar en la obra tras más de 20 años de experiencia.
La albañilería es uno de esos oficios que no siempre resulta atractivo para las nuevas generaciones. El esfuerzo físico, la irregularidad de algunos salarios y la dureza del trabajo hacen que no todo el mundo se plantee entrar en este sector. Sin embargo, para Manuel, albañil cordobés de 42 años, la obra terminó siendo el camino que mejor encajaba con su forma de vida.
El oficio de albañil autónomo gana peso ante la falta de relevo generacional
Manuel no venía de una familia vinculada a las reformas ni a la construcción. De hecho, su formación inicial estaba alejada de los andamios, los materiales y las obras, ya que estudió administración de empresas.
Pero al incorporarse al mercado laboral descubrió algo importante: el trabajo de oficina no era para él. ¿Qué hizo entonces? Cambió el rumbo y se metió de lleno en la obra, primero trabajando en empresas y, más adelante, por su cuenta.
A los 21 años comenzó a realizar reformas y cerramientos de forma independiente durante cuatro años. Después, con la llegada de la crisis económica, decidió reinventarse y pasar a los encofrados, donde logró seguir trabajando hasta los 30 años.
| Etapa | Situación de Manuel |
|---|---|
| Formación inicial | Estudió administración de empresas |
| Primeros años | Trabajó en empresas del sector |
| A los 21 años | Hizo reformas y cerramientos por su cuenta |
| Tras la crisis | Se pasó a los encofrados |
| Desde hace 12 años | Trabaja como albañil autónomo |
Este recorrido muestra cómo el oficio también exige adaptarse. Y vaya si hay que moverse en este sector.
Cómo trabaja Manuel para generar confianza en cada obra y reforma
Actualmente, Manuel trabaja como autónomo y cuenta con una empresa formada por tres personas. Su actividad se centra sobre todo en obras de nueva construcción, aunque también pueden surgir reformas u otros encargos.
En estos momentos tiene tres proyectos activos: dos en viviendas y otro en un local. Para él, el trato directo con el cliente es una parte fundamental del trabajo, especialmente para evitar problemas de confianza o relacionados con los pagos.
Una de sus claves es no pedir dinero por adelantado. Según explica, prefiere llegar a la obra con todo el material y transmitir seguridad desde el primer momento. En un oficio donde el boca a boca pesa mucho, esa forma de trabajar puede marcar la diferencia. Las claves de su manera de trabajar son:
- Mantener un trato cercano con los clientes.
- Evitar problemas de confianza desde el inicio.
- Apoyarse en recomendaciones de familiares, conocidos y antiguos clientes.
De ahí que muchas oportunidades lleguen a través de personas cercanas a otros clientes. Es decir, una obra bien hecha puede abrir la puerta a la siguiente.
Qué haría distinto Manuel si volviera a empezar en la construcción
Aunque Manuel tiene claro que la obra fue una buena decisión frente al trabajo de oficina, también reconoce que, si pudiera volver atrás, quizá tomaría otro camino dentro del mismo sector.
No dejaría necesariamente la construcción, pero sí se plantearía formarse como arquitecto o aparejador. Para él, estas opciones resultan atractivas porque ofrecen más tranquilidad, menos carga física y la posibilidad de aspirar a un salario mayor.
Su caso refleja una realidad conocida en la albañilería: hay profesionales con experiencia que siguen sosteniendo el oficio, mientras el relevo generacional no termina de llegar. ¿Será este uno de los grandes retos del sector en los próximos años?
