El subsidio está dirigido a personas en paro con responsabilidades familiares que no llegan al mínimo necesario para cobrar la prestación contributiva. La clave está en cumplir los requisitos del SEPE y pedirlo dentro de plazo para no perder días de cobro.
El Servicio Público de Empleo Estatal permite acceder a una ayuda a desempleados con cargas familiares incluso cuando solo han cotizado 90 días. Esta prestación se convierte en un apoyo importante para quienes han perdido su empleo, no alcanzan los 360 días cotizados exigidos para cobrar el paro y necesitan ingresos mientras buscan trabajo.
Requisitos para cobrar la ayuda del SEPE con solo 90 días cotizados
La prestación por desempleo está pensada para quienes han trabajado y cotizado previamente a la Seguridad Social. Sin embargo, no todos los parados pueden cobrar el paro contributivo, ya que para ello se exige haber cotizado al menos 360 días en los últimos seis años.
¿Qué ocurre si no se llega a ese mínimo? En el caso de las personas con cargas familiares, el SEPE contempla un subsidio específico siempre que se cumplan determinadas condiciones. No es automático, ojo, porque el solicitante debe acreditar su situación personal y laboral. Los requisitos principales son:
- Estar en situación legal de desempleo involuntario.
- Haber cotizado al menos 90 días.
- Tener cargas familiares.
- Estar inscrito como demandante de empleo.
- Mantener el compromiso de búsqueda activa de empleo.
- No superar el 75% del Salario Mínimo Interprofesional, fijado en 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas, es decir, 17.094 euros brutos al año.
Además, para obtener el máximo beneficio, la solicitud debe presentarse en los 15 días hábiles posteriores al fin del contrato. Si se hace más tarde, el derecho no desaparece necesariamente, pero sí pueden perderse días de cobro.
Cuánto dura el subsidio para desempleados con cargas familiares según cotización
La cuantía de esta ayuda ronda el 80% del IPREM, lo que equivale aproximadamente a 480 euros mensuales. Esta cifra puede variar ligeramente si se actualiza dicho indicador, pero sirve como referencia para quienes estén valorando solicitar el subsidio.
La duración depende de los días cotizados y de la situación del beneficiario. En los casos más básicos, con cotizaciones de entre 90 y 179 días, la ayuda puede extenderse de tres a seis meses, según la edad y las circunstancias del solicitante.
En los escenarios más favorables, el subsidio puede llegar hasta los 21 meses. Esto sucede cuando los días cotizados permiten acceder a una mayor protección, especialmente en el caso de personas mayores de 45 años, que cuentan con una cobertura más amplia que los desempleados más jóvenes.
Por tanto, quienes tengan responsabilidades familiares y no alcancen el año cotizado deben revisar su caso antes de darlo por perdido. La ayuda existe, pero hay que pedirla dentro de plazo, cumplir los requisitos y mantener la inscripción como demandante de empleo.
