Albino, trabajador boliviano de 42 años, cuenta cómo es trabajar en la construcción en España tras casi 20 años de experiencia en el oficio. Su testimonio muestra las diferencias de sueldo, materiales y exigencia física entre España y Bolivia.
La construcción en España sigue dependiendo de trabajadores con experiencia que llegan desde Latinoamérica en busca de estabilidad y mejores salarios. Uno de ellos es Albino, albañil boliviano que lleva seis años trabajando en España y que reconoce que el oficio le ha acompañado “media vida”.
Albino explica cuánto gana un albañil en España y en Bolivia
El salario es uno de los puntos más llamativos de su testimonio. Frente a la idea de que en la obra siempre se gana mucho dinero, Albino aterriza la realidad del sector. Preguntado por el sueldo de un albañil en España, responde que está en torno a “unos 1.300 o 1.400 euros”.
La diferencia con Bolivia es notable. Según explica, en su país el sueldo sería de “unos 400” euros. Es decir, trabajando en el mismo oficio, en España puede llegar a triplicar sus ingresos.
| Lugar de trabajo | Sueldo aproximado que menciona Albino |
|---|---|
| Bolivia | 400 euros |
| España | 1.300 o 1.400 euros |
Ahora bien, ¿compensa ese dinero el esfuerzo diario? Albino deja claro que no todo se mide en euros. El trabajo en la obra exige resistencia, experiencia y una espalda fuerte. Y claro, el cuerpo también pasa factura.
La construcción exige más materiales, más aprendizaje y mucha adaptación
Otro de los grandes cambios para Albino al llegar a España fue la forma de trabajar. La construcción aquí, según cuenta, exige conocer muchos más materiales y adaptarse a diferentes técnicas.
“Las diferencias principales son los materiales”, explica. En Bolivia, dice, había “solo una clase de yeso”, mientras que en España hay muchas opciones. Lo mismo ocurre con el cemento, ya que menciona el cemento rápido, el cemento normal y distintos tipos de morteros.
Esta variedad obliga a aprender sobre la marcha. Para un albañil que viene de otro país, no basta con saber levantar ladrillo. También hay que entender qué material se usa, cuándo se aplica y cómo cambia el trabajo según el presupuesto de la obra.
La falta de jóvenes en la obra deja sitio a trabajadores extranjeros
La entrevista también deja una imagen clara del sector: cada vez hay menos jóvenes que quieran dedicarse a la construcción. Es un trabajo duro, físico y exigente, por lo que muchas obras siguen adelante gracias a albañiles llegados desde Latinoamérica.
Albino empezó a los 25 años y aprendió el oficio gracias a un primo, comenzando por el ladrillo. Desde entonces ha acumulado casi dos décadas de experiencia. ¿Qué le mantiene en la obra después de tantos años? La satisfacción de ver el resultado final.
Entre los aspectos que más destaca de su trabajo están:
- El ladrillo, el atarracado y el yeso.
- La posibilidad de crear algo con sus manos.
- Ver terminada una casa o una obra en la que ha participado.
Después de tantos años, Albino no oculta el cansancio, pero tampoco reniega del oficio. Su frase lo resume todo: “Yo me moriré y esto seguirá aquí”.
