Un matrimonio de jubilados deja su vida en tierra en 2022 y encadena más de cien cruceros con reservas hasta 2027: les sale más barato que una residencia

Marty y Jessica Ansen han convertido los barcos en su casa desde 2022. Suman más de 100 travesías, tienen reservas hasta 2027 y su historia refleja una tendencia que gana fuerza entre jubilados que buscan comodidad, comunidad y gastos más previsibles.

Lo que para muchos es un viaje puntual de una o dos semanas, para otros se ha transformado en una forma de vida. Ese es el caso de este matrimonio australiano, que decidió pasar su jubilación navegando y encontró en el crucero algo más que descanso: una rutina cómoda, nuevos amigos y la sensación de estar siempre en movimiento.

Por qué cada vez más jubilados apuestan por vivir durante años en un crucero

Marty y Jessica siempre habían querido hacer cruceros, pero no fue hasta su jubilación cuando pudieron dar el paso. En junio de 2022 embarcaron en el Coral Princess, en Brisbane, y desde entonces han enlazado viajes por todo el mundo, incluidas dos vueltas al planeta y largas estancias en otros barcos de Princess Cruises.

Para ellos, la clave no está solo en cambiar de puerto cada pocos días. También pesa la comodidad del día a día. Jessica lo resumía así: “Es vivir el sueño”. Tener la cama hecha, comida lista y entretenimiento a bordo les ha permitido dejar atrás muchas de las tareas cotidianas. Marty incluso bromeaba con ello: “Ahora ya no sabemos fregar los platos, ni hacernos la cama”.

¿Puede una jubilación ser más sencilla en alta mar que en tierra firme? En su caso, todo apunta a que sí. Y ojo, no hablan solo de viajar, sino de vivir con una rutina ya montada.

Las ventajas económicas y personales de vivir jubilado en un barco

Uno de los motivos que más llama la atención es el económico. Según explican sus hijos y nietos, esta fórmula puede salirles más barata que una residencia tradicional, ya que el precio reúne alojamiento, manutención, limpieza, ocio e incluso algunos servicios médicos básicos.

Eso no significa que todo sea perfecto. Marty admite que echa de menos “poder conducir a donde quieras cuando te apetezca”. Además, los cambios horarios y la distancia complican algunos aspectos de la vida diaria.

Aun así, han encontrado una ventaja inesperada: el sentimiento de pertenencia. Jessica asegura que muchos tripulantes “nos hacen sentir parte de su familia”, y a eso se suma la red de amistades que han creado en sus travesías. No son los únicos. Otros residentes de barcos como The World o Villa Vie Odyssey también defienden esta vida flotante como una alternativa real para la jubilación.

Para algunos puede sonar raro. Para otros, desde luego, es el retiro soñado: camarote, cubierta y un horizonte infinito.

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