Una pensionista de 86 años cae en el engaño del supuesto trabajador del banco: 180.000 euros y 100 monedas de oro

Una mujer de 86 años, pensionista y residente en París, perdió casi 300.000 euros después de entregar sus ahorros a un desconocido que se hizo pasar por empleado del banco. Los hechos ocurrieron en la avenida Félix Faure de la capital francesa. El estafador acudió al domicilio de la víctima y aseguró que el banco lo había enviado para recoger dinero, joyas y otros objetos de valor con la excusa de guardarlos en una caja fuerte. Con un discurso convincente y buenos modales, logró que la mujer confiara en él y le entregara todo lo que tenía.

Cómo operó la estafa del falso empleado bancario a la pensionista

Según la información difundida, la víctima preparó una bolsa con unos 180.000 euros en efectivo, además de 100 monedas de oro valoradas en torno a 100.000 euros. A esa cantidad se sumaban varias joyas, entre ellas dos anillos con esmeraldas y diamantes, hasta alcanzar un total aproximado de 290.000 euros. Para entender mejor el alcance económico de la estafa, se puede resumir así lo que el delincuente consiguió llevarse de la vivienda:

ConceptoImporte aproximado
Dinero en efectivo entregado en una bolsa180.000 euros
100 monedas de oro entregadas al supuesto banquero100.000 euros
Joyas, entre ellas dos anillos con esmeraldas y diamantesIncluidas en el total general
Total de ahorros y objetos de valor sustraídosUnos 290.000 euros

Las autoridades y la policía judicial continúan investigando el caso y recabando pruebas para identificar al estafador, que se marchó con todos los ahorros y pertenencias de la pensionista en cuestión de minutos. ¿Quién imaginaría que una visita aparentemente amable terminaría en un robo de tal magnitud?

Consejos esenciales para pensionistas que quieran evitar visitas sospechosas domiciliarias

Este caso vuelve a poner el foco en las estafas puerta a puerta, donde el desconocido se presenta con buenos modales, aspecto confiable y una historia bien construida. En muchas ocasiones, se hace pasar por empleado bancario o por instalador o inspector de una empresa de servicios para ganarse la confianza de la persona mayor.

Por ello, se recomienda extremar las precauciones con las visitas inesperadas y poner siempre la seguridad por delante de la educación o la vergüenza de decir que no. Más vale parecer desconfiado que perder los ahorros de toda una vida.

  • No abrir la puerta ni atender a desconocidos si no se esperan visitas, desconfiando especialmente de supuestos empleados bancarios o de falsos instaladores e inspectores de empresas de servicios que acuden sin haber sido solicitados.

Además, es importante evitar contestar a personas que llaman al timbre sin motivo claro y, ante la mínima duda, contactar con la entidad bancaria o con la empresa de servicios para comprobar si realmente han enviado a alguien al domicilio. En caso de sospecha, se aconseja avisar a la policía sin dudarlo.

La estafa sufrida por esta pensionista muestra hasta qué punto una conversación en la puerta de casa puede acabar en un grave perjuicio económico. Un poco de prudencia y decir no a tiempo pueden marcar la diferencia.

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