Un negocio de alquiler redondo: cobrar 50 euros por 2 metros cuadrados y recuperar la inversión de 100.000 euros en 4-5 años

La empresaria ha explicado en el canal de Eric Ponce cómo funciona un modelo de alquiler de trasteros con poca gestión diaria, una ocupación del 99% y una inversión inicial de 100.000 euros. La clave, según cuenta, está en la ubicación, el cliente local y la automatización.

El alquiler de trasteros se ha convertido para Vero en un negocio rentable y con escasa dedicación presencial. Según explica, cada centro le permite facturar unos 4.500 euros al mes, con unos gastos fijos de alrededor de 2.000 euros. Con esa estructura, sostiene que la inversión inicial, de unos 100.000 euros para un local de 400 metros cuadrados, puede recuperarse en un plazo de 4 o 5 años.

Cómo es el negocio de trasteros que logra una ocupación del 99%

Vero basa su modelo en la alta demanda y en la baja rotación de clientes. Ahí está una de las claves. Sus centros mantienen una ocupación del 99%, algo que le permite dar estabilidad a los ingresos y reducir la incertidumbre.

Además, el trastero más solicitado es también el más pequeño. “Por 2 m² cobramos 50 euros”, señala la empresaria, dejando claro que ese formato encaja con las necesidades de su cliente habitual. ¿Y quién es ese cliente? Principalmente vecinos de la zona que viven en pisos antiguos sin trastero y buscan, en la práctica, “una habitación más” para guardar bicicletas, ropa o material deportivo.

Por qué la automatización reduce gastos y evita una gestión diaria constante

Uno de los puntos fuertes del negocio es que apenas exige presencia física. “No tengo que estar presencialmente”, afirma Vero. Las visitas se organizan por teléfono, abriendo las puertas a distancia, y los contratos se firman a través de una plataforma online.

Eso hace que la gestión diaria se reduzca a atender nuevas consultas o resolver incidencias puntuales. De hecho, asegura que hay días en los que ni siquiera coge el teléfono. Y ojo, porque actualmente gestiona tres centros y considera que podría llevar más sin grandes complicaciones. Los gastos, por tanto, son contenidos. La partida principal es el alquiler del local, seguida de la luz, internet y la alarma.

La ubicación del local y el perfil del cliente marcan la rentabilidad

Vero no apuesta por polígonos industriales, sino por zonas urbanas. Esa decisión no es casual. Sus centros buscan a un cliente de barrio, cercano, que necesita espacio extra en casa y valora tener el trastero a mano.

Su modelo tampoco funciona como franquicia. Comenzó en 2015, apoyándose en un amigo del sector que le ayudó a contactar con arquitectos y proveedores especializados. Aun así, advierte de que el presupuesto puede cambiar, ya que pueden surgir imprevistos o exigencias normativas, como las de los bomberos.

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