El chalet de ensueño con piscina y bosque propio que parece un chollo hasta que lees con calma la letra pequeña: nadie lo quiere

A veces ves una casa y piensas: esta es. Piscina, tres habitaciones y hasta un bosque privado, como para imaginarte ya la siesta del domingo. Además, la inmobiliaria la ha rebajado varias veces y el precio está por debajo de 700.000 euros, lo que suena a chollo en toda regla. Pero, como en casi todo, la letra pequeña manda. En el programa Aruser@s han mostrado esta vivienda “encantadora” que, sin embargo, no encuentra comprador. El motivo es directo y difícil de ignorar: el anterior propietario y su perro están enterrados en el jardín. Y claro, ese detalle frena más visitas que una tormenta en agosto.

¿Por qué una casa con piscina y bosque privado no se vende pese a estar por debajo de 700.000 euros?

Se trata de un chalet rústico, es decir, una vivienda de estilo rural, con tres habitaciones, piscina y un bosque privado. Sobre el papel suena redondo, sobre todo con un precio rebajado en varias ocasiones y situado por debajo de 700.000 euros. Por tanto, el tirón debería ser evidente. No obstante, hay un “pero” que pesa: la letra pequeña confirma que en el jardín reposan el anterior propietario y su perro, un dato que ha espantado a los posibles compradores. A modo de resumen claro, estos son los datos clave conocidos de la vivienda:

CaracterísticaDetalle
Tipo de viviendaChalet rústico
Habitaciones3
Piscina
Bosque privado
Precio anunciadoPor debajo de 700.000 euros
Estado de la ventaNo se vende; precio rebajado varias veces
Letra pequeñaAnterior propietario y su perro enterrados en el jardín

Por otro lado, en el programa se subrayó que ni siquiera está claro el punto exacto dentro del jardín, lo que añade incertidumbre a cualquier posible comprador. De hecho, Alfonso Arús llegó a resumirlo con humor negro: “Teóricamente solo se especifica que está allí, pero no sabes si está al lado de la tumbona, de la piscina o de un olivo” y remató con que “un día vas a plantar un árbol y te encuentras con el cráneo”.

¿Qué contó Aruser@s sobre la letra pequeña y qué dijeron sus colaboradores?

Según explicó Alba Sánchez en Aruser@s, el bloqueo está en ese detalle del jardín y no en las prestaciones de la vivienda. Lo resumió así: “No se vende. Han rebajado el precio varias veces, está por menos de 700.000 euros, y la causa es que el anterior propietario y su perro están enterrados en el jardín”.

La duda inmediata fue la ubicación exacta del enterramiento. Alba Gutiérrez preguntó: “¿Pero está ubicado o no se sabe dónde está exactamente?”. Arús bromeó con el posible susto mientras jardineas y Hans Arús ironizó con la situación: “Estáis comparando al muerto con el roscón de Reyes”. Pese a todo, Alba Sánchez valoró que, para algunos, podría seguir siendo “un chollazo”.

¿Qué revisar en la letra pequeña antes de lanzarte a comprar una vivienda?

La “letra pequeña” son esas cláusulas o notas del anuncio y de la operación que contienen información sensible y que, si no se mira a conciencia, te explotan luego en el salón. En un caso como este, el matiz del jardín cambia por completo la percepción del precio y de la casa. Por consiguiente, conviene ir con calma y con preguntas muy concretas.

  1. Lee de principio a fin la letra pequeña del anuncio y de cualquier documentación; busca detalles que afecten al uso de la vivienda.
  2. Pregunta de forma explícita si existen enterramientos en la finca y, en su caso, solicita que se aclare dónde.
  3. Valora si el precio, por debajo de 700.000 euros, compensa para ti ese “pero”.
  4. Ten en cuenta el impacto emocional: ¿cómo lo percibirán quienes vayan a vivir o visitar la casa?
  5. Pide a la agencia que te confirme por escrito cualquier dato sensible (como la ubicación exacta dentro del jardín) antes de decidir.

En resumen, las prestaciones venden, pero la letra pequeña decide. Si el detalle del jardín no te echa para atrás y el precio te encaja, quizá veas un “chollazo”; si no, mejor pasar página y seguir buscando. Aquí, además, la falta de ubicación exacta añade incertidumbre, y eso, en la práctica, vale más que una piscina olímpica.

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