Cuando llueve durante semanas y el agua se queda parada, en muchos pueblos salta la misma preocupación: los mosquitos ganan terreno. En la provincia de Sevilla, esa inquietud tiene además un nombre muy concreto, el virus de la fiebre del Nilo Occidental. La Diputación ha puesto en marcha su nueva campaña en los 15 municipios declarados de especial seguimiento dentro del plan autonómico, con la previsión de llegar a aproximadamente 117.000 hectáreas.
Javier Fernández ha avisado de una temporada «de mayor riesgo» por las abundantes lluvias y las balsas de agua estancada. El virus solo puede transmitirse a las personas por la picadura de estos mosquitos, de ahí que el dispositivo incluya fumigaciones con drones y cañones, trampas y cajas nido para aves insectívoras. Todo llega después de un verano de 2024 especialmente duro, con 118 infectados en Andalucía y diez muertes en la provincia de Sevilla.
¿Por qué Sevilla teme una temporada de mayor riesgo por el virus del Nilo?
Javier Fernández presentó el operativo este miércoles en la Laguna de San Lázaro, en Villamanrique de la Condesa, junto a alcaldes y alcaldesas de los 15 municipios incluidos en el seguimiento especial. Allí, la empresa Tragsatec, del grupo estatal Tragsa, mostró sobre el terreno cómo se aplican las técnicas contra el mosquito transmisor, el vector del virus, es decir, el insecto que puede llevar la enfermedad.
La preocupación no sale de la nada. Tras la grave incidencia registrada en el verano de 2024, ya en 2025 se reforzaron las medidas de prevención con el Programa de Vigilancia y Control Integral de Vectores de la Fiebre del Nilo Occidental diseñado por la Junta de Andalucía. Ahora, la Diputación insiste en ese refuerzo y lo hace con un aviso claro: las lluvias de los últimos meses y la proliferación de balsas de agua estancada elevan el riesgo. Dicho de forma sencilla, este año se mira al mosquito con todavía menos margen para la confianza.
¿Cómo será el despliegue con drones, cañones y cajas nido contra los mosquitos?
Los trabajos contra las larvas arrancaron «desde enero», según ha explicado Javier Fernández, y los tratamientos comenzaron el pasado 2 de marzo en Palomares del Río, Mairena del Aljarafe, Coria del Río, Alcalá de Guadaíra y Utrera, después de constatar la presencia de larvas y pupas, las fases previas al mosquito adulto. La campaña cuenta con el asesoramiento de expertos de la Estación Biológica de Doñana, adscrita al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y con una financiación de unos seis millones de euros para dos anualidades. Fernández sostiene además que la Diputación «no va a escatimar» en recursos. La factura, desde luego, no es precisamente pequeña.
El plan prácticamente duplica la superficie tratada del año pasado, con un crecimiento de casi el 94 por ciento hasta alcanzar aproximadamente 117.000 hectáreas. Además, suma dos nuevos técnicos de campo para reforzar la toma de datos y los estudios entomológicos, es decir, los análisis sobre insectos, y añade un nuevo equipo de tratamientos para responder a posibles situaciones de alerta durante toda la temporada. A eso se suman fumigaciones con productos insecticidas mediante drones de gran tamaño y cañones instalados en vehículos, trampas y la instalación de 840 cajas nido para favorecer colonias de vencejos y aviones comunes, además de 150 refugios para murciélagos. En 2025 fueron 422 cajas nido y 75 refugios, así que el salto también se nota en ese frente.
¿Qué puede hacer el vecino para seguir la campaña en su municipio?
La campaña de la Diputación no va sola, porque se apoya también en los programas municipales impulsados por cada localidad. Por eso, para el vecino hay una idea práctica muy sencilla: mirar menos al rumor y más a lo que comunique su ayuntamiento, porque en estos asuntos el aviso oficial suele aclarar bastante más que el comentario de última hora. Si vives en una de estas zonas, estos son los puntos más útiles para seguir la campaña de cerca:
- Comprobar si tu municipio está entre los 15 declarados de especial seguimiento en el plan autonómico.
- Revisar si el ayuntamiento ha activado ya su programa municipal de vigilancia y control.
- Estar atento a los avisos sobre tratamientos, acciones de divulgación y concienciación o refuerzos extraordinarios.
- Seguir especialmente la información local si resides en Palomares del Río, Mairena del Aljarafe, Coria del Río, Alcalá de Guadaíra o Utrera, donde los tratamientos comenzaron el 2 de marzo tras detectarse larvas y pupas.
La Diputación mantiene además una reclamación política e institucional muy clara: que sea la Junta de Andalucía la administración que asuma plenamente estos trabajos, al entender que no se trata de «una plaga local», sino de un problema de salud pública. No pocos ayuntamientos comparten esa posición y piden que la Junta sufrague los costes de unas medidas que consideran supramunicipales, es decir, que van más allá de un solo término municipal, y sostienen además que los consistorios no tienen recursos suficientes ni competencias para asumir solos el problema.
¿Qué dice la sentencia del TSJA sobre quién debe actuar contra los mosquitos?
La discusión no es menor, porque afecta al dinero, a las competencias y al reparto de responsabilidades, un trío que rara vez llega sin atasco administrativo. Frente a la tesis de la Diputación y de varios consistorios, pesa una sentencia de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), el órgano judicial que revisa decisiones de la Administración, que avala una resolución de la Junta dirigida al Ayuntamiento de Isla Mayor.
Según esa resolución respaldada por el TSJA, Isla Mayor debía elaborar y aplicar un plan municipal de vigilancia y control contra los mosquitos transmisores del virus de la fiebre del Nilo Occidental. El tribunal recuerda además que el decreto 8/1995, la norma que regula las actuaciones sanitarias de desinfección, desinsectación y desratización, reconoce la aplicación de estos tratamientos «por los servicios oficiales de los municipios». Dicho de forma simple, la pelea institucional sigue abierta, pero la campaña ya está en marcha y el objetivo inmediato es frenar cuanto antes la propagación del mosquito.
