Apagar y encender la calefacción no es un mito y un experto explica cuándo tiene más sentido hacerlo

Muchas familias dudan si dejar la calefacción encendida todo el día o apagarla al salir de casa. Para el ingeniero industrial Jorge Morales, la respuesta es clara: apagar compensa incluso en ausencias cortas y, con termostatos inteligentes y bombas de calor, es posible ahorrar sin pasar frío.

Con la bajada de las temperaturas, en muchos hogares se repite la misma duda: ¿conviene mantener la calefacción a baja temperatura o apagarla y encenderla al llegar? La respuesta importa, porque la factura energética no deja de subir.

Cómo usar la calefacción en casa para ahorrar en la factura

En una entrevista en la Cope, Jorge Morales responde con rotundidad y recuerda que su postura se basa en principios físicos. Lo resume así: «Está demostrado, esto es física». Asegura que apagar la calefacción mientras la vivienda está vacía supone siempre un ahorro de energía.

Incluso en ausencias muy cortas, como bajar a comprar el pan, el ingeniero defiende que apagar compensa y recuerda que «Aunque uno se baje a comprar el pan y vuelva a los cinco minutos, merece la pena económicamente apagar la calefacción». Eso sí, admite que «Otra cosa es que uno no lo vaya a hacer porque es un rollo estar acordándose de apagar y encender todo el día».

En ausencias largas, la recomendación es aún más clara. Mantener la vivienda caliente sin nadie dentro es un gasto que no compensa, por lo que insiste: «Si te vas un fin de semana fuera, está claro que debes apagar la calefacción». Sus indicaciones pueden concentrarse en un único consejo clave para los hogares:

  • Apagar la calefacción siempre que la vivienda esté vacía.

Así, el mito de mantenerla encendida todo el día queda desmontado.

Termostatos inteligentes y bombas de calor como sistemas de calefacción eficientes

Si apagar es más eficiente, el reto es hacerlo sin estar pendiente del interruptor. Ahí entran los termostatos inteligentes, que programan la calefacción para que se encienda solo cuando hace falta. Morales anima a usarlos y lo resume: «Invirtamos por favor en termostatos inteligentes, que estamos ya en el siglo XXI, que lo puedes programar tranquilamente».

Estos dispositivos permiten fijar horarios, temperaturas y estancias concretas e incluso controlar la calefacción desde el móvil, de manera que la casa se calienta solo cuando va a haber alguien. Aunque reconoce que en su propia casa usa varios equipos, quita hierro al asunto con una frase cercana: «Es verdad que yo soy un poco friki, pero no hace falta tener seis termostatos».

Además, el ingeniero destaca la eficiencia de las bombas de calor frente a otros sistemas tradicionales. Se refiere a los aparatos que dan aire acondicionado en verano y sirven también para calentar en invierno, y explica que ofrecen más calor por cada kilovatio hora de electricidad consumido, por lo que resultan mucho más eficientes.

Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el gasto medio en calefacción ha seguido aumentando en los últimos años. Por tanto, elegir bien el sistema se ha convertido en una decisión clave para muchas economías domésticas.

En este análisis, la OCU sitúa el aire acondicionado y la aerotermia como los sistemas más económicos, por delante de la caldera de condensación de gas natural y la estufa de pellets. En cambio, acumuladores eléctricos, radiadores eléctricos y caldera de gasóleo figuran entre los de mayor coste de uso. La siguiente tabla resume de forma sencilla esta diferencia de costes entre los principales sistemas de calefacción citados:

SistemaCoste de uso
Aire acondicionado y aerotermiaMás económico
Gas natural y pelletsIntermedio
Acumuladores, radiadores, gasóleoMayor coste de uso

En consecuencia, combinar un sistema eficiente con un buen control mediante termostatos inteligentes puede marcar la diferencia en la factura anual. ¿Todavía dudas de si merece la pena revisar cómo usas la calefacción este invierno? Pequeños cambios, como apagar cuando la casa está vacía y programar bien los equipos, alivian el gasto sin renunciar al confort.

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