Un experto en IA explica por qué usar ChatGPT como si fuera Google puede ser un error

El divulgador propone utilizarlo como colaborador en el trabajo. Sus declaraciones de 2025 requieren un matiz: puede buscar en internet, aunque sus respuestas necesitan comprobación.

Jon Hernández advirtió del riesgo de utilizar ChatGPT como si fuera Google en una entrevista de Roca Project publicada el 27 de agosto de 2025. El divulgador defendió emplearlo para desarrollar ideas y mejorar procesos laborales, en lugar de tratarlo como una fuente incuestionable. Su advertencia requiere un matiz al contrastarla con la documentación actual de OpenAI: la herramienta puede buscar en internet, pero también equivocarse.

ChatGPT sí puede buscar en internet, pero sus respuestas no son infalibles

La documentación oficial de OpenAI confirma que ChatGPT puede consultar páginas web y ofrecer respuestas con enlaces a sus fuentes. La búsqueda puede activarse automáticamente cuando una pregunta necesita información actual o seleccionarse desde las herramientas de la conversación. Para quienes empiezan a aprender inteligencia artificial, esta diferencia importa: no todas las respuestas se elaboran del mismo modo. Una explicación generada sin búsqueda no equivale a una consulta respaldada por documentos localizados en internet. Tampoco la presencia de enlaces garantiza que todo esté correctamente interpretado.

OpenAI reconoce que el sistema puede generar datos incorrectos, atribuir citas inexistentes o mencionar estudios que no existen. Son errores conocidos como alucinaciones, y pueden aparecer acompañados de un lenguaje aparentemente seguro. Por eso, la contundencia de una respuesta no demuestra su exactitud. La advertencia de Hernández resulta útil frente a esa confianza excesiva, pero no permite concluir que ChatGPT carezca de capacidad para buscar información. La distinción relevante es entre obtener una respuesta y comprobar las pruebas que la sostienen.

Jon Hernández propone utilizar la inteligencia artificial como un compañero de trabajo

Hernández explicó su rechazo a utilizarlo como buscador recordando que «las IA alucinan y a veces se inventan cosas». Su propuesta no consistía en abandonar estas herramientas, sino en darles otro papel dentro de la jornada. En la entrevista situó su mayor utilidad en compartir información, explorar alternativas y contrastar ideas. Hablaba desde su experiencia de uso, no presentaba una medición sobre la fiabilidad de todos los modelos. Esa diferencia evita convertir una opinión del divulgador en una prohibición general para cualquier consulta.

El especialista propuso pasar de encargar tareas aisladas a mantener una colaboración durante todo el proceso. Lo describió como trabajar «como si tuvieses un compañero de trabajo». Entre los usos que mencionó figuraban la validación de ideas y la lluvia de propuestas. Su comparación plantea una manera de organizar el trabajo, no que el programa tenga el criterio de una persona. Tampoco implica aceptar cada sugerencia: la utilidad que él destaca está en el intercambio, mientras el usuario conserva la decisión sobre el resultado.

Aportar contexto y corregir las instrucciones ayuda a orientar las respuestas

Las recomendaciones de OpenAI para escribir instrucciones coinciden en dos aspectos concretos: aportar contexto y revisar la respuesta antes de reformular la petición. La compañía aconseja explicar con claridad qué se necesita, evitar ambigüedades y añadir información cuando el resultado no encaja. También permite indicar el tono deseado. Aplicado a una tarea laboral, eso significa definir el destinatario, la finalidad del texto y sus límites. No es lo mismo solicitar un correo genérico que preparar una respuesta para un cliente sobre una incidencia previamente descrita.

Para quien esté cursando formación en herramientas digitales, un ejercicio sería preparar una presentación a partir de información ya comprobada. Primero podría pedir un esquema; después, señalar qué apartados sobran y solicitar alternativas para explicar los puntos difíciles. Finalmente, revisaría el documento completo antes de utilizarlo. Este es un ejemplo orientativo, no un caso relatado por Hernández ni una garantía de ahorro de tiempo. Permite separar la propuesta creativa de la comprobación factual: mejorar la estructura no certifica que los datos incluidos sean verdaderos.

Qué comprobar antes de utilizar sus respuestas o compartir documentos laborales

Al consultar una ayuda, una convocatoria o un plazo, la comprobación debería hacerse sobre el documento del organismo responsable, no únicamente sobre el resumen. Hay que abrir el enlace, comprobar la fecha y localizar el pasaje que respalda la respuesta. Las recomendaciones de OpenAI aconsejan verificar la información importante y tratar sus respuestas como un punto de partida, no como una fuente definitiva. También advierten de posibles límites de acceso a páginas, como los contenidos restringidos. Una referencia que no puede consultarse no debe darse por verificada.

La revisión también afecta a la privacidad cuando se trabaja con documentos propios o de una empresa. OpenAI permite desactivar el uso de las conversaciones para mejorar sus modelos. Ese ajuste no elimina las conversaciones del historial. Antes de compartir información laboral, es recomendable retirar los datos personales innecesarios y respetar las reglas de la organización.

La explicación sobre los controles de datos detalla qué cambia con esa opción, que no debe confundirse con borrar el contenido enviado.

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