Suiza coloca 1.400 paneles solares flotantes a 1.810 metros de altura en un lago alpino pero también puede tocar tierra

Los paneles solares flotantes del lago des Toules se pusieron en marcha en 2019. El balance de tres años midió un 29% más de producción que los módulos de referencia en llano.

Romande Energie instaló 1.400 paneles solares flotantes en el lago des Toules, un embalse suizo situado a 1.810 metros de altitud. La central entró en servicio en diciembre de 2019. Fue diseñada para seguir produciendo cuando el descenso del agua deja las estructuras apoyadas en el fondo. El informe técnico del 8 de marzo de 2023 permite conocer sus resultados tras tres años de funcionamiento, incluidas las averías provocadas por la nieve.

Cómo funcionan los paneles solares flotantes cuando desciende el embalse

Los paneles descansan sobre estructuras de aluminio con flotadores de polietileno de alta densidad. Se distribuyen en 35 plataformas con 40 módulos cada una, además de otra reservada al equipo eléctrico. Un sistema de amarre con pesos en el fondo mantiene el conjunto sujeto, pero permite que acompañe las variaciones del agua. Su función es diferente a la de las esferas submarinas de hormigón, concebidas para almacenar energía mediante el movimiento del agua. Aquí, los paneles captan luz solar para generar electricidad.

El descenso del nivel responde a la explotación hidroeléctrica del embalse durante el invierno. Cuando falta profundidad bajo las plataformas, estas se apoyan en una zona preparada del fondo, sin necesidad de desmontar los paneles. El informe sitúa habitualmente la vuelta a la flotación desde finales de mayo, aunque depende de la meteorología de cada año. Por tanto, no describe un calendario fijo de seis meses flotando y otros seis sobre terreno seco.

El rendimiento medido fue un 29% mayor que la referencia en llano

La elección de este lugar responde a una combinación de mayor radiación, bajas temperaturas y luz reflejada por la nieve. Los módulos son bifaciales, por lo que aprovechan la iluminación que reciben por ambas caras. El reflejo de la superficie nevada, conocido como albedo, añade radiación aprovechable. Además, el frío favorece la eficiencia de las células fotovoltaicas. Estas ventajas explican por qué los promotores llevaron la instalación a una ubicación con condiciones mucho más exigentes que las de un tejado convencional.

El balance de 2023 registró una producción un 29% superior a la de los módulos de referencia en llano durante el periodo estudiado. Para visualizar esa diferencia, una referencia de 100 unidades equivaldría a 129 en la comparación del ensayo. No significa que cualquier instalación flotante consiga ese mismo incremento. Tampoco debe confundirse con el aumento cercano al 50% previsto en condiciones ideales. Los responsables explicaron que las sombras, los ventisqueros y la prioridad concedida a la producción invernal condicionaban el resultado anual.

El frío favorece la producción, pero la nieve puede romper los paneles

El fabricante Poralu Marine diseñó la plataforma considerando temperaturas de hasta 30 grados bajo cero y vientos de 120 kilómetros por hora. Sin embargo, el ensayo también mostró problemas reales. La inestabilidad de la zona de apoyo y las acumulaciones de nieve provocaron esfuerzos imprevistos y roturas de soldaduras. Quince paneles cedieron bajo el peso de la nieve y tuvieron que sustituirse. El informe estimó que esas roturas del invierno de 2021 a 2022 ocasionaron una pérdida de producción de entre el 2% y el 4%.

La resistencia de los módulos también se había estudiado antes de construir la central flotante. El proyecto PValps, publicado en diciembre de 2018, analizó 55 paneles, incluidos 25 que habían funcionado durante cinco años en los Alpes. En aquella muestra, los módulos alpinos presentaron, en promedio, menos degradación que los instalados sobre tejados en llano, peor ventilados. El resultado fue favorable, pero corresponde a esos equipos y condiciones. No demuestra que cualquier panel dure más únicamente por instalarlo en un lugar frío.

El impacto depende del embalse y la rentabilidad exige más que producir

El emplazamiento también importa al valorar sus efectos ambientales. En una entrevista publicada por la Oficina Federal de Energía en junio de 2023, Romande Energie describió los estudios del demostrador. Según la compañía, no detectaron impactos sobre la fauna ni la flora. Esa conclusión se refiere a un embalse artificial sometido a vaciados periódicos. La propia oficina suiza advirtió de que trasladar paneles a un lago natural sí puede alterar su ecosistema.

Aprovechar un espacio ya destinado a producir electricidad permite utilizar infraestructuras próximas, como carreteras y conexiones eléctricas. Aun así, el buen rendimiento no resuelve por sí solo la rentabilidad. En aquella evaluación de 2023, los promotores reconocieron que todavía no estaba garantizada sin subvenciones. El proyecto demuestra una posibilidad técnica, no una fórmula universal para obtener electricidad barata en cualquier lago.

Sus resultados y limitaciones pueden consultarse en la documentación oficial del proyecto.

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