Alba Aldehuela, propietaria de 25 años, explica por qué evita alquilar habitaciones a jubilados y busca «gente más o menos con el mismo rol»

La joven vive en el piso de Madrid que compró su padre y prioriza perfiles con rutinas similares. Su testimonio, emitido en septiembre de 2025 y recuperado en 2026, reabrió el debate sobre la discriminación por edad en la vivienda.

Alba Aldehuela, propietaria de 25 años, explicó el 17 de septiembre de 2025 en Y ahora Sonsoles por qué evita alquilar habitaciones a jubilados. La joven reside en un piso de Madrid comprado por su padre y afirma que busca compañeros con hábitos y horarios próximos. Sus declaraciones volvieron a circular entre mayo y junio de 2026, cuando varios medios recuperaron el testimonio. El caso ha reabierto una cuestión sensible: hasta dónde llega la elección de convivencia cuando la edad condiciona el acceso a una oferta de alquiler.

Alba busca inquilinos que compartan su etapa vital

Aldehuela contó que el piso se adquirió para su etapa universitaria y que ella continúa viviendo allí. Durante esos años prefería estudiantes. Ahora, ya incorporada al mercado laboral, busca jóvenes trabajadores con una rutina parecida. «Este piso era para mi época universitaria», explicó. Después añadió que «buscas gente más o menos con el mismo rol». Su criterio, según su relato, no parte de la capacidad de pago del candidato, sino de la compatibilidad diaria dentro de una casa compartida.

La propietaria insistió en que no alquila una vivienda que ella haya dejado libre. Comparte las zonas comunes y considera decisivo el ambiente doméstico. «Yo vivo ahí y es mi casa», señaló. También aseguró haber recibido solicitudes de perfiles muy distintos, incluidas madres con bebés. Esa variedad refleja la presión sobre el alquiler por habitaciones. Otro propietario de Madrid declaró pedir entre 400 y 800 euros por estancia, según la ubicación y el estado del inmueble. Su testimonio no constituye una estadística oficial.

El programa mostró las dificultades de jubilados que buscan habitación

El reportaje televisivo no se limitó al caso de Alba. También mostró a Ana, una pensionista de 65 años que llevaba tres años buscando una habitación en Madrid. Según relató, una propietaria dejó de considerar su candidatura cuando supo que estaba jubilada. Ana explicó que quería regresar a Zaragoza, pero antes necesitaba encontrar alojamiento. Su búsqueda de una habitación ilustra que disponer de ingresos estables no siempre evita el rechazo cuando el arrendador aplica filtros ligados a la edad.

Los datos oficiales confirman que el problema de acceso no afecta solo a jóvenes. La Encuesta de Condiciones de Vida de 2025 ofrece otra señal. El 7,6% de las personas de 16 años o más buscó vivienda sin lograr mudarse. El precio excesivo fue el principal motivo para el 67,2%. Entre quienes tenían 65 años o más, el porcentaje que buscó sin conseguir el traslado fue del 1,5%. Eurostat sitúa a España y Eslovenia con el mayor porcentaje de personas que declararon sentirse discriminadas al buscar vivienda. Alcanzó el 9% entre quienes habían buscado durante los cinco años anteriores.

La ley protege frente a la exclusión por edad en el alquiler

La Ley 15/2022 incluye la edad entre las causas protegidas frente a la discriminación. Su artículo 20 exige respetar la igualdad de trato a quienes ofrecen viviendas, intermedian o publican anuncios. Cuando existe una oferta pública, no puede rechazarse el inicio de negociaciones, negar el alquiler o imponer condiciones diferentes por una causa protegida. La norma alcanza también a agencias inmobiliarias y plataformas que participan en la operación.

La Ley 12/2023 también reconoce el derecho a usar y disfrutar una vivienda sin discriminación. Considera directa la diferencia de trato que carezca de una justificación objetiva, razonable y proporcionada. La convivencia con la propietaria puede ser un dato relevante, pero no convierte cualquier exclusión por edad en válida automáticamente. Para determinar si hubo discriminación habría que conocer el anuncio, los mensajes, los criterios aplicados y la causa real del rechazo. Las fuentes consultadas no recogen una resolución judicial sobre el caso de Alba Aldehuela.

Compartir piso se convierte en una salida para algunos pensionistas

El alquiler compartido puede ser una salida para pensionistas con ingresos ajustados, aunque las ayudas son limitadas. En 2026, el Imserso mantiene un complemento anual de alquiler de 525 euros para titulares de pensiones no contributivas. Deben residir en una vivienda alquilada y cumplir los requisitos. No es una ayuda general para cualquier jubilado ni cubre por sí sola el coste de una habitación en Madrid. La solicitud puede presentarse hasta el 31 de diciembre de 2026 ante el órgano gestor correspondiente.

Una persona que detecte un anuncio o rechazo basado expresamente en la edad puede guardar capturas, mensajes y condiciones de la oferta. También puede pedir por escrito los criterios de selección y acudir a servicios públicos de vivienda, consumo o asistencia jurídica. Esa documentación ayuda a distinguir una decisión de convivencia individual de una exclusión prohibida en una oferta pública.

El testimonio de Alba no demuestra por sí solo una infracción. Sí revela una barrera adicional para mayores que buscan alo

Deja un comentario