Trabajar 45 años en un banco y acabar con 1.850 euros de pensión: la historia que inquieta a muchos jubilados

Tras 45 años trabajando en la banca, Leo fue apartado de su puesto al cumplir 65 años pese a solicitar seguir hasta los 67. Ahora, ya jubilado, vive con una pensión de 1.850 euros al mes y lanza un aviso sobre la diferencia entre salario y pensión: “Vivir con 1.850 euros tras 45 años de trabajo es triste”.

Leo y su esposa se mudaron en 2016 de su casa de Bornem, en Países Bajos, a un apartamento en la costa para disfrutar de la jubilación. Su idea, sin embargo, era seguir en activo un tiempo más: quería prolongar su vida laboral hasta los 67 años, acumulando experiencia en un sector financiero en plena transformación.

El despido automático por edad de un banquero tras 45 años de carrera

Aunque la legislación le permitía pedir una prolongación del servicio, la entidad para la que trabajaba activó el despido automático al cumplir los 65 años. Nada más alcanzar esa edad, recibió una carta de finalización de contrato, sin que se atendiera su petición de seguir trabajando.

Tras una prórroga de apenas tres meses, el banco puso punto final definitivo a la relación laboral. El motivo fue la política interna de no mantener en plantilla a empleados que superaran esa edad, una regla que se aplicó de forma automática pese a su voluntad expresa de continuar.

Leo sostiene que su interés en seguir en la banca no respondía solo a cuestiones económicas. Su motivación principal era profesional: deseaba continuar en un entorno en el que ganaban peso las criptomonedas, la robotización y la inteligencia artificial, áreas en las que quería seguir formándose y aportando su experiencia.

Una pensión de 1.850 euros frente a un sueldo de 3.800 euros

El despido automático tuvo, no obstante, efectos claros en su jubilación. Actualmente, percibe 1.850 euros netos al mes tras una carrera de 45 años, mientras que su último salario rondaba los 3.800 euros mensuales. Su esposa, por su parte, cobra una pensión aproximada de 1.450 euros.

Aunque como pareja consiguen organizarse y llegar a fin de mes, Leo subraya el salto entre lo que ingresaba en activo y lo que recibe ahora como jubilado. En declaraciones al medio holandés HLN, resume su sensación con una frase contundente: “Vivir con esto es triste”.

Él mismo reconoce que, de haber podido permanecer en su puesto hasta los 67 años, su pensión habría sido unos 50 euros más alta cada mes. Una diferencia aparentemente pequeña que, sumada a largo plazo, habría supuesto un refuerzo adicional para su economía en la jubilación.

Consecuencias laborales y financieras del despido automático por edad en la jubilación

A la reducción de ingresos se añaden otros golpes financieros sufridos a lo largo de su trayectoria. Leo arrastra pérdidas ligadas a inversiones realizadas durante su vida laboral y a beneficios salariales obtenidos en forma de acciones y opciones sobre acciones, que con el tiempo terminaron por perder valor.

Pese a estos reveses, no ha abandonado los mercados. Sigue apostando por la inversión financiera como respaldo económico, ya sea para garantizar cierta seguridad en el futuro o para ayudar a sus hijos.

El caso de Leo refleja cómo un despido automático por edad puede trastocar los planes de quienes desean alargar su carrera profesional. También pone sobre la mesa la brecha que puede existir entre el último salario y la pensión, incluso tras décadas de trabajo continuo, y cómo las políticas internas de las empresas influyen de forma directa en la calidad de vida durante la jubilación.

Deja un comentario