Si vives en un pueblo pequeño, sabes que el bar es mucho más que el sitio del café de la mañana: es donde se comenta la vida entera. En Torrubia del Campo, un municipio de 300 habitantes en Cuenca, ese corazón estuvo a punto de pararse cuando cerró su único bar. Al día siguiente del cierre, Paco, vecino con raíces en el pueblo que vivía en Madrid, decidió dar un giro a su vida y ponerse tras la barra.
Reabrió el establecimiento el pasado mes de agosto, en plena semana de fiestas, y el movimiento fue inmediato. Desde entonces, el local se ha convertido de nuevo en el punto de encuentro obligado para quienes viven allí y para quienes vuelven los fines de semana desde la capital. Esta es la historia de cómo un bar de pueblo sigue haciendo de pegamento social gracias a la decisión de una sola persona.
¿Por qué Paco decidió dejar Madrid para volver al bar del pueblo?
Cambiar la ciudad por un pueblo de 300 habitantes no es precisamente la jugada más habitual, pero Paco lo tenía claro. Llevaba tiempo viviendo en Madrid y quiso volver al entorno en el que se sentía más arropado: el pueblo de sus abuelos y de sus padres, donde también están sus amigos.
Él mismo lo resume con sus propias palabras: «Quería cambiar un poquito de vida ya que todos mis amigos están aquí en el pueblo, cambiar de ambiente y volver al pueblo de mis abuelos y de mis padres», explica Paco, cuyos suegros también son de la localidad. De ahí que el paso no fuese solo profesional, sino también personal y familiar.
Su objetivo estaba muy definido desde el principio: abrir el bar pensando en la gente del pueblo. Tal y como se planteó, el propósito no era simplemente montar un negocio, sino «abrir el bar para la gente del pueblo», es decir, ofrecer un servicio que los vecinos necesitaban para no perder su lugar común de encuentro diario.
Cómo la reapertura del bar revolucionó las fiestas y los fines de semana
La reapertura del bar no pudo tener más intensidad: coincidió de lleno con la semana de fiestas del pueblo. Paco recuerda esos primeros días como un auténtico torbellino y lo explica de forma muy gráfica: «Mucho jaleo pero muy contento». Por lo tanto, estreno hubo, y del fuerte.
A partir de ahí, el apoyo vecinal se convirtió en una pieza clave. El propio Paco destaca que el empujón de los vecinos fue fundamental para sacar el negocio adelante. El espíritu de colaboración se ve en detalles muy concretos: cuando le ven desbordado, los clientes no dudan en echarle una mano, algo que no suele verse en la barra de una gran ciudad. De hecho, él mismo lo resume con una frase que define bien el ambiente del pueblo: «La gente del pueblo van todos a una, aquí te ayudan a todo».
Entre semana la afluencia es más tranquila, pero, como suele pasar en muchos pueblos, el panorama cambia en cuanto llega el viernes. Paco comenta que «llega el fin de semana y esto es un no parar» y que, con la llegada de gente de Madrid, «el punto de encuentro es el bar», que se convierte en el lugar donde se cruzan residentes habituales y quienes regresan al pueblo unos días. Por consiguiente, el local vuelve a ser el centro del movimiento social de Torrubia del Campo.
¿Qué significa este bar para la vida social de Torrubia del Campo?
Paco tiene claro que lo suyo no es solo llevar un negocio, sino sostener un auténtico centro social. En el bar se reúnen personas de todas las edades para charlar, jugar a las cartas o simplemente pasar el rato, algo básico en un municipio pequeño donde el riesgo de aislamiento es mayor. Ese rato de conversación, partida de cartas o café compartido es, en la práctica, una forma muy sencilla de mantener la cohesión de la comunidad.
A partir de lo que ocurre en el local, se puede resumir la función social del bar en Torrubia del Campo en estas situaciones concretas:
| Actividad en el bar | Quién la aprovecha | Función social principal |
|---|---|---|
| Charlar y ponerse al día | Personas de todas las edades del pueblo | Mantener el contacto diario entre vecinos |
| Jugar a las cartas | Clientes habituales | Compartir ocio sencillo y compañía |
| Reunirse con quienes vienen de Madrid | Vecinos y gente que regresa los fines de semana | Ser punto de encuentro para quienes vuelven al pueblo |
| Simplemente “pasar el rato” | Todo el municipio | Reducir la sensación de soledad y aislamiento |
Para Paco, todo esto tiene una conclusión muy clara: el bar es una pieza insustituible en la vida rural. Él mismo lo resume con una frase contundente: «Un pueblo sin bar no es nada, es un centro social». Esto quiere decir que el establecimiento funciona como una pequeña plaza cubierta donde se mezclan generaciones, se comparten noticias y se refuerzan los lazos del pueblo día a día.
Qué puede hacer quien quiera abrir o mantener un bar en un pueblo pequeño
El proyecto de Paco no ha quedado solo en su esfuerzo personal. Su iniciativa ha sido reconocida por el proyecto Invierte en Cuenca, de la Confederación de Empresarios de Cuenca, que ha enviado al técnico Julián Sorando para visitar el establecimiento. Este técnico le ha ofrecido asesoramiento y le ha puesto sobre la mesa información sobre ayudas públicas, es decir, los apoyos económicos o administrativos que pueden llegar desde las administraciones. Además, se le ha indicado que existen distintas ayudas públicas de las que puede informarse a través de los técnicos de los diferentes departamentos que forman parte de CEOE CEPYME Cuenca, entidad empresarial que también le resolverá otras dudas.
Si tú también estás pensando en abrir o mantener un bar en un pueblo, de lo que le está ocurriendo a Paco se pueden extraer varios pasos muy concretos:
- Buscar asesoramiento especializado, como el que ofrece el proyecto Invierte en Cuenca, para analizar bien el negocio y no hacerlo a ciegas.
- Informarse de todas las ayudas públicas disponibles a través de técnicos de organizaciones empresariales como los de los distintos departamentos de CEOE CEPYME Cuenca, que pueden aclarar dudas y orientar trámites.
- Diseñar una programación de actividades que anime el bar, con ideas como vermuts musicales los domingos, jornadas gastronómicas o talleres en colaboración con asociaciones locales.
- Plantear el bar como un espacio que ayude a fijar población y a generar empleo local, es decir, a evitar que la gente se marche del pueblo y a crear trabajo en el propio municipio.
En consecuencia, el objetivo del bar de Torrubia del Campo es ser un espacio dinámico que sostenga la vida social y sirva como herramienta contra la despoblación, al tiempo que crea oportunidades laborales en el entorno. Por otro lado, la experiencia de Paco muestra que, con apoyo vecinal y buen asesoramiento, un bar rural puede seguir siendo mucho más que un sitio donde tomar algo: puede ser la pieza que mantenga unido a todo un pueblo.
