A pie de calle, el camión naranja sigue marcando rutina: un clinc-clinc que muchos identifican con ducha caliente y fogones encendidos. La pregunta, sin embargo, es de bolsillo: ¿cuánto cobra quien acerca esa comodidad a casa? En 2025, el salario medio del repartidor de butano es de 18.264 euros al año, con 1.522 euros brutos al mes y unos 10,87 euros por hora. No es un trabajo fácil: se cargan casi 30 kilos por bombona y se suben escaleras sin ascensor, llueva o haga sol. El sector viene de paros en noviembre y diciembre de 2024 y de un debate sobre márgenes que no cuadran. Y todo con un precio regulado de la bombona en 16,64 euros en enero de 2025 que mantiene a las compañías mirando con lupa cada euro.
¿Cuánto cobra un repartidor de bombonas de butano en 2025?
Según el portal especializado Jooble, el sueldo medio en 2025 se sitúa en 1.522 euros mensuales brutos (con pagas prorrateadas). Traducido a otras referencias útiles, eso son 18.264 euros al año, unos 380 euros a la semana y aproximadamente 10,87 euros por hora.
| Concepto | Cantidad |
|---|---|
| Salario anual | 18.264 euros |
| Salario mensual (bruto, prorr.) | 1.522 euros |
| Salario semanal (aprox.) | 380 euros |
| Salario por hora (aprox.) | 10,87 euros |
En perspectiva, el Salario Mínimo Interprofesional en 2025 está fijado en 1.184 euros al mes en 14 pagas, de modo que el sueldo base del reparto se mantiene algo por encima del mínimo legal. En la práctica, muchos profesionales suman propinas, un “extra” no oficial que varía bastante según la zona.
¿Por qué hubo huelgas en 2024 y qué reclama el sector?
El conflicto fue, literalmente, de números. La Federación Española de Gases Licuados de Petróleo detalló que repartir una bombona cuesta cerca de 3,70 euros (vehículo, personal y cargas sociales), mientras que la comisión por venta ha estado congelada alrededor de 3 euros. Por tanto, el reparto a domicilio se hacía casi a pérdidas.
De ahí que, entre las reivindicaciones, siga en primer plano la modificación de la Orden IET/389/2015 para cambiar el sistema de determinación automática de precios y, sobre todo, que “se ajuste la comisión por bombona repartida”. El malestar se tradujo en paros temporales en noviembre y diciembre de 2024 que afectaron a miles de clientes en España.
¿Cuánto cuesta repartir una bombona y cómo influye el precio regulado?
Con un coste de servicio cercano a 3,70 euros por bombona y una comisión en torno a 3 euros, la cuenta es apretada incluso antes de arrancar el camión. Si añadimos que el precio final de la bombona está regulado (16,64 euros en enero de 2025), el margen para las distribuidoras se queda en lo justo-justito.
No obstante, la demanda se mantiene. La electricidad sube y baja, y muchos hogares (más de seis millones en España) y negocios de restauración siguen fieles al gas por pagar solo lo que consumen. En consecuencia, el servicio continúa, pero con el sector vigilante ante costes y tarifas.
¿Cómo ha cambiado el trabajo: tecnología, clientes y exigencia física?
Lo que antes era un aviso a gritos desde el balcón o el clásico repiqueteo metálico, ahora también llega por WhatsApp, webs y aplicaciones. Esto permite gestionar pedidos, optimizar rutas y ahorrar combustible, algo clave cuando cada céntimo cuenta.
En paralelo, la clientela es variada: particulares, restaurantes, caterings y hoteles, y sí, también pisos de estudiantes que buscan una opción más barata y controlable que la factura eléctrica. No obstante, el oficio exige forma física para mover envases de casi 30 kilos y, en muchos casos, el carnet ADR básico (Mercancías Peligrosas), que es la autorización para transportar materiales que requieren medidas de seguridad específicas.
¿Qué puede hacer el consumidor si hay nuevos paros o incidencias?
Tras las movilizaciones, el servicio de entrega a domicilio funciona con normalidad, pero el sector no baja la guardia. En caso de turbulencias, hay dos movimientos sencillos que marcan la diferencia y evitan quedarse sin suministro.
- Gestionar los pedidos por los canales habilitados (WhatsApp, webs y apps) para organizar mejor las entregas.
- Acudir a gasolineras y puntos de distribución, donde la venta física permanece disponible si hay paros.
En resumen, el reparto de butano sigue siendo un salvavidas cotidiano, con sueldos que superan ligeramente el mínimo legal y una operativa que se sostiene con tecnología… y mucha espalda. Por consiguiente, el equilibrio entre costes (3,70 euros por reparto), comisiones (en torno a 3 euros) y precio regulado (16,64 euros) continúa siendo el gran debate de un oficio tan tradicional como necesario.
