Pocas cosas golpean tanto como mirar la cartilla a final de mes y ver 800 euros después de 45 años cotizados. El protagonista es un pastelero de un barrio obrero que lo resumió sin rodeos: “Esto es trabajar para morir”. La escena forma parte de un recorrido por un barrio rico y un barrio obrero para hablar de pensiones.
En el barrio acomodado, un exgerente dejó un mensaje claro: “Soy pensionista y cobro 2.200 euros brutos”. En el barrio obrero, el tono fue otro y hubo quien añadió: “Si no puedes comer y no puedes vivir, qué más da”. El contraste es crudo y, por desgracia, bastante cotidiano.
¿Qué pasó en el reportaje sobre pensiones en barrio rico y barrio obrero?
En una temporada pasada de El Intermedio (laSexta), Santi Villas, hermano de Thais Villas, se desplazó a un barrio rico y a un barrio obrero para preguntar por las pensiones. Entre las respuestas, un hombre del barrio rico, que había sido gerente, fue tajante: “Soy pensionista y cobro 2.200 euros brutos”, remató con “Coticé desde los 18 hasta los 65 años” y añadió satisfecho: “Es la máxima, no hay más”.
En paralelo, otro hombre del barrio obrero, pastelero, dijo que había cotizado 45 años y que su pensión no llegaba a los 900 euros; de ahí su frase más dura: “Esto es trabajar para morir”. A Thais Villas le explicó además: “Si no puedes comer y no puedes vivir, qué más da”.
A continuación se recoge, de forma ordenada, quién dijo, qué y con qué cifras, tal y como apareció en el reportaje.
Perfil declarado | Barrio | Ocupación | Trayectoria declarada | Pensión o ingreso |
---|---|---|---|---|
Hombre | Rico | Gerente | “Coticé desde los 18 hasta los 65 años” | “2.200 euros brutos” |
Hombre | Obrero | Pastelero | 45 años cotizados | “no llegaba a los 900 euros” (unos 800 euros) |
Pareja | Obrero | — (marido) | — | 1.200 euros (único ingreso) |
Mujer | Rico | — | — | 700 euros propios + pensión del marido |
Mujer | Rico | — | — | 550 euros |
El propio recorrido dejó otra fotografía: aunque en el barrio rico también aparecieron pensiones bajas, en muchos casos no eran la única entrada de dinero del hogar. Hubo quien explicó que vivía con 700 euros gracias a la pensión de su marido en Estados Unidos, de 5.600 dólares, y otra señora que cobraba 550 euros mientras cuidaba de su marido enfermo resumió la situación con ironía amarga.
¿Por qué duele tanta diferencia: bruto, años cotizados y quién entra en la nómina de casa?
Las palabras que se repiten no son casuales: “brutos”, “cotizados” y “único ingreso”. En lo básico, bruto es lo que se cobra antes de impuestos y descuentos, y neto lo que llega al banco; cotizar es aportar a la Seguridad Social a lo largo de la vida laboral. Con esto en mente, se entiende que quien afirma “Coticé desde los 18 hasta los 65 años” y dice tener “la máxima” hable satisfecho, mientras que quien suma 45 años y apenas percibe unos 800 euros lo haga desde la angustia.
Además, el contexto del hogar cambia la película. No es lo mismo vivir con un único ingreso de 1.200 euros, “Era conductor del metro”, que tener 700 euros propios y una pensión adicional en casa de 5.600 dólares; por lo tanto, el contraste atraviesa la desigualdad entre casas, no solo entre personas.
Cómo aterrizar estos números en tu casa: pasos sencillos para orientarte
Si te ves reflejado en alguna de estas escenas, lo primero es ordenar los datos de tu propia economía. Solo con eso ya se gana claridad, y algún susto a tiempo, a la hora de cuadrar el mes.
- Anota tus años cotizados o, al menos, desde cuándo hasta cuándo trabajaste (por ejemplo: “Coticé desde los 18 hasta los 65 años” o “45 años cotizados”).
- Distingue si la cifra que manejas es bruta o neta (bruto: antes de impuestos; neto: lo que entra en la cuenta).
- Comprueba si la pensión es tu única entrada o si hay más ingresos en el hogar. El reportaje mostró el contraste: “Yo tengo 700 euros; si tuviera que vivir solo de eso… Yo vivo de la pensión de mi marido en Estados Unidos, que son 5.600 dólares”.
- Ten en cuenta si el hogar depende de un único ingreso (como los 1.200 euros del testimonio) a la hora de planificar el mes.
No hay fórmulas mágicas y, desde luego, no está el horno para bollos, pero ordenar estos puntos ayuda a entender por qué a algunos la pensión les alcanza y a otros se les queda corta desde el día 1. En consecuencia, saber exactamente de qué cifras hablamos es el primer paso para no perderse en el laberinto del recibo del súper.