Tres claves para la jubilación anticipada que, según Alfonso, funcionario de la Seguridad Social, recomienda mirar antes de dar el paso

Pensar en jubilarse antes de tiempo suena tentador, sobre todo cuando el cuerpo pide una pausa y la calculadora echa humo. Pero adelantar la jubilación no es solo cuestión de ganas, también de números y de calendario. Alfonso Muñoz Cuenca, funcionario de la Seguridad Social de 57 años, lo ha explicado en un vídeo en YouTube con tres ideas muy concretas.

Habla de compatibilidad con el paro, del mes más conveniente para solicitarla y de los famosos coeficientes reductores. Advierte además de un error muy común: pedirla justo 2 años antes de la edad ordinaria. Y recuerda un detalle que a veces se olvida entre tanto papeleo: los coeficientes aplican mes a mes… y no se van.

¿Cuáles son las tres claves para la jubilación anticipada voluntaria según Alfonso Muñoz Cuenca?

Alfonso resume la decisión en tres frentes que conviene revisar con lupa: qué estás cobrando ahora (si es el paro o no), cuándo presentas la solicitud y cómo te afectarán los coeficientes reductores a lo largo del tiempo.

En su explicación, arranca con algo muy práctico: si estás percibiendo la prestación contributiva por desempleo (el paro), el SEPE “cotiza por ti” de manera similar a como si siguieras trabajando, de modo que esas cotizaciones no penalizan la futura jubilación. Por eso, sugiere valorar pedir la jubilación anticipada voluntaria tras agotar la prestación contributiva por desempleo.

Resumen rápido de las tres claves:

Punto claveQué mirar en la práctica
Compatibilidad con el paroDurante la prestación contributiva por desempleo, el SEPE cotiza de forma similar a un empleo, por lo que esas cotizaciones no perjudican la futura pensión; puede convenir esperar a agotar el paro antes de solicitar la jubilación anticipada.
Momento de solicitudValorar diciembre, porque si el hecho causante (el momento en que nace la pensión) es antes de fin de año, al año siguiente se revaloriza conforme al Índice de Precios de Consumo (IPC); si, por ejemplo, te jubilas el 31 de diciembre, la subida se aplicaría desde el día siguiente.
Coeficientes reductoresSon una penalización por adelantar meses respecto a la edad ordinaria y se aplican para toda la vida; los tres primeros meses de adelanto llevan recortes más altos, de ahí que no suela interesar pedirla exactamente 2 años antes.

Como ves, no son fórmulas mágicas, sino tres palancas que, combinadas, pueden marcar la diferencia en el importe final mes a mes.

¿Cómo te afectan los coeficientes reductores y qué es el “hecho causante”?

Los coeficientes reductores son, en cristiano, el porcentaje de recorte que se aplica a tu pensión por cada mes que la adelantas respecto a la edad ordinaria. Y aquí viene el aviso serio: “los coeficientes reductores son para toda la vida”. Es decir, no es un ajuste temporal; te acompaña en toda la etapa de pensionista.

Cuando Alfonso menciona el “hecho causante”, se refiere al momento concreto en que nace tu pensión. Si ese momento ocurre antes de que termine el año, la pensión se revaloriza al año siguiente conforme al Índice de Precios de Consumo (IPC). Por tanto, el día exacto en el que causes la pensión puede influir en cuánto cobras después de la revalorización.

¿Conviene pedir la jubilación en diciembre?

El funcionario apunta a diciembre como un mes a considerar. La idea es sencilla: si te jubilas el 31 de diciembre, al día siguiente a tu pensión se le aplicaría la subida general y el importe podría ser superior a si esperases unos meses más.

Ahora bien, y aquí entra la letra pequeña que tanto nos gusta, ese “podría” depende del porcentaje de revalorización que se aplique en ese año. No es una garantía fija, pero sí un criterio temporal que, bien usado, puede jugar a tu favor.

¿Por qué no solicitarla exactamente 2 años antes de la edad ordinaria?

Aunque la ley permite adelantar 2 años, Alfonso recomienda evitar hacerlo justo con esa antelación. La razón es clara: en los tres primeros meses de adelanto, los coeficientes reductores son más elevados. O sea, los meses iniciales de “descuento” salen caros.

Por eso plantea una alternativa más fina: estudiar la opción de pedirla 1 año y 9 meses antes de la edad ordinaria. El mensaje es pragmático: adelantar un mes puede tener menos impacto que adelantar un año, y esos detalles suman cuando la reducción es para toda la vida.

Cómo aplicar las recomendaciones de Alfonso

Antes de mover ficha, conviene ordenar la información y hacer una comprobación rápida. Estos pasos condensan lo que Alfonso ha explicado para que puedas aterrizarlo en tu caso sin perderte entre papeles.

  • Si estás cobrando la prestación contributiva por desempleo, valora agotar el paro primero porque esas cotizaciones no perjudican tu futura jubilación.
  • Revisa el calendario: considera diciembre para causar la pensión antes de fin de año y beneficiarte de la revalorización conforme al IPC, sabiendo que el efecto depende del porcentaje de ese año.
  • Evita pedirla justo 2 años antes de la edad ordinaria; estudia el punto de 1 año y 9 meses para esquivar los recortes más altos de los tres primeros meses.

Con esto encima de la mesa, ya tendrás un mapa básico para decidir si te compensa adelantar más, menos o esperar. Y recuerda: aquí los matices temporales y los meses exactos importan, y mucho.

¿Qué opinan los jubilados? Una voz que refleja el malestar

En el mismo tema aparece una queja directa desde la experiencia de un pensionista. Manolo Galán, jubilado, lo resumió con una pregunta que deja poco margen a dudas: “Señores del Gobierno y señores políticos, ¿hasta cuándo nos vais a tener con esta injusticia?”.

Esta reflexión no cambia las reglas, pero sí recuerda que detrás de cada trámite hay un impacto real en el bolsillo y en la vida de la gente. De ahí la insistencia en medir bien los tiempos, los meses y los coeficientes antes de tomar la decisión final.

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