A veces solo hace falta que los humanos se marchen para que la naturaleza empiece a hacer experimentos por su cuenta. En la zona de exclusión nuclear de Fukushima, eso es exactamente lo que ha ocurrido: una nueva estirpe de animales, mezcla de cerdos y jabalíes, se ha adueñado de los bosques alrededor de la central. 15 años después del accidente nuclear, estos híbridos se reproducen a un ritmo inédito y se han ido extendiendo por el territorio.
Un estudio publicado en el Journal of Forest Research ha analizado en detalle cómo ha surgido esta población y qué la hace tan especial. Sus autores describen la zona como un «experimento natural excepcional» en el que conviven animales domésticos y fauna silvestre sin presencia humana. Y, de fondo, lanzan una preocupación clara: el problema no es solo que aparezca una nueva combinación de especies, sino que se forme una población que crece tan rápido que resulta casi imposible de controlar.
¿Qué está pasando en la zona de exclusión nuclear de Fukushima?
La zona de exclusión nuclear de Fukushima, vaciada de personas tras el accidente, se ha convertido en el escenario perfecto para que los animales tomen el relevo. Los bosques que rodean la central, antes marcados por la actividad humana, quedaron totalmente abandonados y, con el tiempo, esa ausencia ha permitido que una nueva estirpe de híbridos se multiplique sin freno aparente. Estos animales, mezcla de cerdo doméstico y jabalí, no solo se han asentado en la zona, sino que han avanzado por el territorio a gran velocidad.
Los investigadores que han estudiado el fenómeno califican esta área como un «experimento natural excepcional». Esto significa que, sin necesidad de laboratorios ni jaulas, la propia naturaleza ha hecho de la zona un campo de pruebas único para observar cómo interactúan animales domésticos y fauna salvaje cuando se retira por completo la presencia humana. Por lo tanto, lo que ocurre en Fukushima no es solo una curiosidad biológica, sino también una experiencia real de qué pasa cuando dejamos un territorio en manos de la vida silvestre.
Cómo se han creado los híbridos de cerdo y jabalí en Fukushima
La explicación del origen de esta nueva estirpe arranca justo después del accidente nuclear. Miles de cerdos escaparon o fueron abandonados en las granjas donde vivían y se adentraron en los bosques cercanos a la central. Allí se encontraron con los jabalíes que ya habitaban la zona y, a partir de esos encuentros, se empezaron a producir los cruces entre ambas especies. Sin embargo, los autores del estudio insisten en que lo importante no es solo el cruce en sí, sino quiénes fueron las madres de esos primeros híbridos.
De hecho, el proceso puede resumirse en varios pasos muy claros que ayudan a entender cómo se ha llegado a esta situación:
- Miles de cerdos abandonaron las granjas tras el accidente y se internaron en los bosques de la zona de exclusión.
- En esos bosques se cruzaron con jabalíes, dando lugar a los primeros híbridos entre animales domésticos y fauna silvestre.
- Las madres cerdo resultaron decisivas, porque a través de ellas se transmitió el rápido ciclo reproductivo propio del cerdo doméstico.
Según explica el equipo liderado por el profesor Shingo Kaneko, «este estudio demuestra que el rápido ciclo reproductivo del cerdo doméstico se hereda a través del linaje materno». Esto quiere decir que los híbridos nacidos de madres cerdo han heredado esa capacidad de reproducirse con mucha más frecuencia que un jabalí, que solo se reproduce una vez al año. En consecuencia, estas crías híbridas han empezado a generar nuevas generaciones a gran velocidad, acortando los tiempos evolutivos y haciendo que la población crezca de forma sorprendente en muy pocos años.
Qué ha descubierto el estudio genético sobre los híbridos de Fukushima
Para analizar el fenómeno con detalle, el estudio se ha centrado en el material genético de los animales de la zona. Los investigadores han estudiado ADN mitocondrial, que es el que se hereda exclusivamente de la madre, junto con marcadores nucleares, es decir, otros elementos del ADN que completan la información genética. En total, revisaron muestras de 191 jabalíes y 10 cerdos domésticos recogidos entre 2015 y 2018, lo que permite seguir la pista de varias generaciones de animales tras el accidente. Los principales datos del trabajo se pueden resumir así:
| Dato del estudio | Detalle concreto |
|---|---|
| Número de jabalíes analizados | 191 |
| Número de cerdos domésticos analizados | 10 |
| Periodo de recogida de muestras | Entre 2015 y 2018 |
| Material genético estudiado | ADN mitocondrial y marcadores nucleares |
Los resultados revelan que muchos de los animales analizados ya estaban a más de cinco generaciones del cruce original entre cerdo y jabalí. En otras palabras, la mezcla no se ha quedado en una primera o segunda generación, sino que ha seguido avanzando con una rapidez poco habitual. El propio Kaneko resume esta idea al afirmar que «observamos una rotación generacional inusualmente rápida». Por consiguiente, estos datos confirman que la población híbrida no solo se mantiene, sino que se ha desarrollado a un ritmo muy superior al habitual en jabalíes.
Por qué preocupa esta nueva población híbrida de Fukushima
La hibridación entre especies no es algo completamente nuevo: los cruces entre animales domésticos y fauna salvaje se han observado en otras ocasiones. Sin embargo, el caso de Fukushima es especial por una razón muy clara que subrayan los autores del estudio: el abandono del territorio. «La ausencia repentina de actividad humana permitió una expansión muy rápida del jabalí», señalan. En la práctica, esto significa que el campo se quedó vacío de personas, pero muy lleno de oportunidades para los animales.
El verdadero problema, insisten los investigadores, no es tanto que aparezca una nueva estirpe como la de estos híbridos de cerdo y jabalí. Lo que de verdad preocupa es que se formen poblaciones capaces de crecer a una velocidad imparable que desborde cualquier estrategia de control. Si los animales se reproducen cada vez más rápido y la zona sigue sin presencia humana, cualquier intento de regular su número se vuelve mucho más complicado. Dicho de otra manera: una vez arrancado el proceso, frenarlo puede ser bastante más difícil que entender cómo empezó.
Qué podemos aprender del caso de los híbridos de Fukushima
El caso de Fukushima muestra, de forma muy concreta, lo que puede ocurrir cuando un territorio se abandona de golpe y los animales domésticos pasan a mezclarse con la fauna silvestre sin controles. La combinación de un entorno sin personas, miles de cerdos desplazados y jabalíes ya instalados en la zona ha dado lugar a una población híbrida con un ritmo reproductivo muy superior al habitual en la naturaleza. En consecuencia, este episodio sirve como ejemplo práctico de cómo pequeños detalles biológicos, como quién es la madre en un cruce, pueden cambiar por completo la dinámica de una especie en un territorio.
Para el lector, este caso ayuda a mirar con otros ojos las noticias sobre animales asilvestrados o mezclas entre especies. Cuando vuelvas a encontrarte con un ejemplo parecido, puede ser útil fijarse en tres aspectos muy concretos: quién aporta la línea materna en el cruce, cada cuánto se reproduce esa especie y si el territorio del que se habla está controlado por la actividad humana o se ha quedado prácticamente abandonado. A partir de ahí, es más fácil entender por qué, en lugares como la zona de exclusión nuclear de Fukushima, una población de híbridos puede dispararse hasta convertirse en un problema de gestión mucho más grande de lo que parecía al principio.
