La edad de jubilación en Europa deja de ser la misma y en 2026 cada país aplica su propio calendario de cambios

Los países de la Unión Europea elevan la edad legal de jubilación, pero lo hacen con reglas distintas, lo que provoca diferencias de hasta cinco años entre unos y otros.

La edad de jubilación en la Unión Europea ya no responde a una cifra única. El envejecimiento de la población obliga a cada Estado a diseñar su propio sistema para sostener las pensiones y, en 2026, conviven edades legales muy distintas, reformas en marcha y previsiones que miran ya a 2035 e incluso a 2060.

Cómo cambia la edad de jubilación en la Unión Europea hasta 2026

Durante años, los 65 fueron la referencia habitual para jubilarse en la mayoría de países comunitarios. Sin embargo, la presión demográfica y el aumento de la esperanza de vida han llevado a revisar ese modelo clásico de retiro.

Muchos Estados, como España, Alemania, Bélgica o Francia, han decidido elevar progresivamente la edad legal hasta los 67 años, mediante reformas aplicadas entre 2020 y 2030. Así se busca suavizar el impacto en los trabajadores que se acercan al final de su vida laboral. En este contexto, no todos los ciudadanos que se jubilen en 2026 lo harán a la misma edad. ¿Cómo no va a generar dudas que en un mismo mercado europeo exista una diferencia de hasta cinco años en la edad de retiro?

Mirando un poco más allá, algunos países anticipan subidas más intensas. Dinamarca, por ejemplo, elevará la edad de jubilación hasta los 69 años en 2035, reflejando la necesidad de adaptar su sistema a una población que vive cada vez más años.

Vincular la edad de jubilación a la esperanza de vida para ajustar las pensiones

Una de las fórmulas más extendidas en los últimos años es vincular la edad de jubilación a la esperanza de vida. Si las personas viven más tiempo, también se prolonga su vida laboral, de manera que se equilibra el periodo durante el que se cobra la pensión.

Este sistema ya está implantado en países como Finlandia, Dinamarca, Italia, Países Bajos, Portugal o Estonia. Su principal ventaja es que permite ajustar automáticamente el sistema, sin necesidad de aprobar reformas constantes cada pocos años en los parlamentos nacionales. Entre los efectos más importantes de esta vinculación entre jubilación y esperanza de vida destacan los siguientes:

  • La edad de retiro se actualiza de forma automática, evitando reformas legislativas continuas y adaptando el sistema al envejecimiento de la población.

De cara al futuro, las previsiones apuntan a que para 2060 la Unión Europea alcanzará una edad media de jubilación de 66,7 años para los hombres y 66,4 para las mujeres. Esto refuerza la tendencia general a retrasar el acceso a la pensión en todo el bloque comunitario.

Diferencias por género y jubilación flexible en distintos países de Europa

Aunque la dirección general es igualar la edad de jubilación de hombres y mujeres, todavía existen países donde ellas se jubilan antes. Es el caso de Austria, Polonia o Rumanía, que mantienen esquemas antiguos diseñados para compensar trayectorias laborales más cortas.

Por otro lado, varios Estados han apostado por modelos de jubilación flexible. Es lo que ocurre en Suecia, Finlandia o Noruega, donde los trabajadores pueden elegir el momento del retiro dentro de un rango de edad. Quien se jubila antes cobra una pensión menor, mientras que quienes retrasan su salida del mercado laboral obtienen una prestación más elevada. Para resumir estas diferencias de un vistazo, se puede observar el siguiente cuadro:

País o grupoRasgo principal del sistema de jubilación
Austria, Polonia, RumaníaMujeres se jubilan antes que hombres
Suecia, Finlandia, NoruegaJubilación flexible con rango de edad
DinamarcaAumentará edad hasta 69 años en 2035

En consecuencia, planificar la jubilación ya no consiste solo en mirar la fecha de nacimiento, sino en conocer bien cómo funciona el sistema del país en el que se cotiza. Y cuidado, porque las decisiones sobre adelantar o retrasar la salida del mercado laboral pueden marcar durante muchos años la cuantía final de la pensión. ¿Quién no querría revisar estos datos con calma antes de dar el paso definitivo hacia la jubilación?

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