El Gobierno pone fin a las tarjetas de crédito no solicitadas y limita los intereses abusivos

¿Te suena cuando el banco te “mejoraba” el límite de la tarjeta sin consultarte? Pues se acabó. El Gobierno ha aprobado un anteproyecto de Ley de Contratos de Crédito al Consumo que veta a las entidades expedir tarjetas de crédito o ampliar su límite si el cliente no lo solicita de forma expresa. El objetivo declarado es reforzar la protección de los consumidores y frenar prácticas que han favorecido el sobreendeudamiento.

El texto, promovido por el Ministerio de Economía, según recoge algunos medios, cierra la puerta a la concesión unilateral de financiación. En resumen: más control para el usuario y menos sorpresas en el extracto. Y, sí, también un toque de realismo para las promociones demasiado “amables” con tu bolsillo.

¿Qué prohíbe exactamente la nueva ley de crédito al consumo?

El anteproyecto fija una regla sencilla de entender: “se prohíbe toda concesión de crédito a los consumidores que no hayan solicitado previamente y sin su consentimiento expreso”. En la práctica, esto corta de raíz la costumbre de ampliar límites o activar líneas de crédito incluidas en paquetes comerciales o promociones sin que el cliente lo pidiera expresamente. A continuación, un resumen claro de qué prácticas quedan fuera de juego y cuáles siguen siendo posibles:

Acción del banco¿Está permitida?Condición clave
Emitir una tarjeta de crédito sin que el cliente la soliciteNoRequiere solicitud expresa del cliente
Ampliar el límite de una tarjeta existente sin petición del clienteNoRequiere solicitud expresa del cliente
Ofrecer o publicitar créditos preautorizadosSolo si no se conceden sin consentimiento previo del consumidor
Activar líneas de crédito de paquetes o promociones sin solicitud del clienteNoSe impide la activación unilateral

La prohibición, por tanto, no limita la oferta comercial: los prestamistas pueden anunciar o presentar créditos preautorizados. Lo que se bloquea es la concesión sin el “sí” previo del consumidor. Dicho de otra forma, ofrecer no es lo mismo que activar.

¿Qué pasa con las tarjetas revolving y los descubiertos bancarios?

Entre las novedades, la norma prevé límites al coste del dinero en productos como las tarjetas revolving. También fija topes al coste de los descubiertos bancarios (cuando te quedas en números rojos), añade nuevas obligaciones de transparencia y extiende la supervisión del Banco de España a todas las empresas que concedan crédito al consumo, incluidas las plataformas digitales de financiación. Por tanto, más controles y más letra clara.

Este movimiento llega con la vista puesta en el sobreendeudamiento. En los últimos años, los tribunales han condenado intereses usurarios en tarjetas revolving, un producto que concentra un alto riesgo para los consumidores más vulnerables. De ahí que el Ejecutivo busque ajustes que pongan freno a costes desproporcionados y a dinámicas de deuda que se enquistan.

¿Cómo te afecta y qué puedes hacer desde ya?

En tu día a día, el cambio es directo: tu banco no puede emitir una tarjeta ni subirte el límite si no lo pides de forma expresa. Podrás seguir recibiendo ofertas o “preaprobados”, pero nada se mueve sin tu consentimiento previo. Y si usas revolving o tiras de descubierto, entran en juego topes de coste y más transparencia en la información. Para aterrizarlo en lo práctico, toma nota de estos pasos sencillos:

  • Revisa tus tarjetas y límites: cualquier cambio debe partir de tu solicitud expresa.
  • Si te llegan ofertas de crédito preautorizado, recuerda que no se activan sin tu consentimiento: decide con calma.
  • Antes de aceptar crédito revolving o un descubierto, fíjate en el coste y en la información proporcionada: la norma prevé topes y exige mayor transparencia.
  • Si contratas con plataformas digitales de financiación, ten presente que entran bajo la supervisión del Banco de España.
  • Cuando pidas una tarjeta o un aumento de límite, deja constancia clara de tu consentimiento expreso.

En consecuencia, el control vuelve a tus manos. Más claridad, menos sustos a final de mes y un mensaje nítido a la banca: lo que no pides tú, no se activa. ¿Por qué llega ahora esta iniciativa y qué problema intenta atajar? El Ejecutivo actúa en un contexto de preocupación por el endeudamiento familiar y por el uso masivo del crédito al consumo. Por eso, refuerza la protección frente a prácticas que empujaban a gastar por encima de lo razonable.

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