Si alguna vez has salido del súper con la tirita de papel pegada al dedo y, dos pasos después, al cubo, esta noticia te suena. La Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) ha pedido al Gobierno cambiar la norma que obliga a entregar siempre el ticket, en papel o en digital. La idea es simple: generar el justificante electrónicamente para control y solo imprimirlo si el cliente lo pide.
Detrás del movimiento hay números que pesan: 5.000 millones de tickets al año, 4.500 toneladas de papel y un gasto cercano a 10 millones de euros. Puestos uno tras otro, esos recibos sumarían 1,2 millones de kilómetros, el equivalente a 28 vueltas a la Tierra para acabar, muchas veces, en la papelera. ¿Tiene sentido seguir imprimiendo por defecto cuando mucha gente ni lo quiere ni lo usa?
¿Qué pide Asedas exactamente y a quién?
Asedas, que agrupa a grandes cadenas como Mercadona, Lidl, Dia, Aldi, Ahorramás, Consum o Spar, ha registrado una petición formal al Gobierno para modificar la normativa que obliga a entregar el ticket siempre, ya sea en papel o en formato digital. Dejar de imprimir por defecto y pasar a un modelo “a demanda”.
La propuesta concreta mantiene el ticket generado electrónicamente a efectos de control interno, pero que solo se imprima si el cliente lo solicita en caja. El objetivo declarado es ajustar la obligación legal a cómo compra de verdad la gente y, de paso, reducir papel y costes que se van literalmente a la basura segundos después. Burocracia menos, desperdicio menos; no parece mala ecuación.
¿Cuánto papel y dinero gastan los tickets en España?
Cada año, los supermercados españoles imprimen 5.000 millones de tickets. Eso supone 4.500 toneladas de papel y un gasto cercano a 10 millones de euros. No es calderilla, precisamente.
Para hacerse una idea, puestos uno tras otro, esos recibos cubrirían 1,2 millones de kilómetros: unas 28 vueltas a la Tierra. Todo para un papel que, en muchos casos, sale de la caja y aterriza directo en la papelera. De ahí que el debate no sea menor.
¿Qué dicen las cifras de las cestas y el uso real del ticket?
Según los datos de Asedas, la mayor parte de las compras son de importe contenido y con pocas referencias. Traducido: la necesidad real de conservar un papelito por defecto brilla por su ausencia en buena parte de las operaciones.
| Segmento de cesta | Nº de productos | Importe típico | Porcentaje sobre operaciones |
|---|---|---|---|
| Cestas pequeñas | 1 a 4 productos | Menos de 10 euros | 30% |
| Cestas medias | 5 a 25 productos | Entre 10 y 50 euros | Hasta el 60% |
| Cestas grandes | Más de 25 productos y/o más de 50 euros | — | 10% |
Además, según Ignacio García Magarzo, director general de Asedas, en un tercio de las operaciones el ticket se queda abandonado en la línea de caja. Ese dato refuerza la idea de que la obligación actual no casa con el uso real que hacen los consumidores.
¿Cómo te afecta como cliente y qué puedes hacer?
Si la propuesta prospera, el ticket se imprimiría solo cuando lo pidas. Es decir, el justificante existiría en el sistema a efectos de control, pero el papel saldría de la máquina únicamente bajo demanda. ¿Qué puedes hacer tú en ese escenario para no complicarte?
- Pídelo expresamente en caja cuando quieras conservar el ticket en papel.
- Si no lo necesitas, dilo y evita que se imprima por inercia.
- Si prefieres un recibo digital, decide si facilitar tu correo cuando te lo ofrezcan (la patronal señala que muchos clientes lo rechazan).
- Ten presente que la propuesta mantiene el justificante generado electrónicamente a efectos de control aunque no se imprima.
En cualquier caso, se trata de una petición formal. Por tanto, cualquier cambio dependerá de que la normativa se modifique en esa dirección.
¿Qué hacen otros países europeos y por qué importa?
La iniciativa no es una rareza aislada. Países como Francia, Reino Unido, Suiza, Suecia o Países Bajos ya han implantado mecanismos para limitar la impresión de tickets, impulsando prácticas más sostenibles y alineadas con la economía circular: menos papel, menos residuos y un uso más racional de los recursos.
