Perder el autobús escolar a mitad de curso no es la típica anécdota para contar en el recreo, pero en Peroamigo (El Castillo de las Guardas, Sevilla) ha sido el pan de cada día. La única alumna de secundaria de esta aldea llevaba sin pisar el instituto desde el 4 de noviembre, cuando la empresa de autobús interurbano que la llevaba a diario al IES de Gerena suspendió la ruta. Tras casi tres meses de gestiones de su madre, la Junta de Andalucía le ha organizado un taxi hasta El Castillo de las Guardas para enlazar allí con el bus hacia Gerena. La estudiante, de 15 años, volverá a clase desde este jueves. En la vuelta, el taxi la recogerá en la parada cuando llegue el bus de Gerena. Y, como es menor, irá siempre acompañada por un monitor, requisito indispensable en este tipo de traslados.
¿Qué ha pasado en Peroamigo y por qué vuelve a clase ahora?
La protagonista es la única joven en edad de instituto en Peroamigo, una aldea de El Castillo de las Guardas, y hasta ahora dependía del autobús interurbano para llegar al IES de Gerena. Esa conexión se cortó el 4 de noviembre, dejando su asistencia en suspenso pese a que el centro está a media hora.
Después de casi tres meses de trámites, su madre, Carmen Cabeza, ha logrado que la Junta de Andalucía le gestione un taxi diario desde la aldea hasta El Castillo de las Guardas. Desde allí enlazará con el autobús que la lleva al instituto y, a la vuelta, el taxi la recogerá en la parada cuando llegue de Gerena, siempre con un monitor por ser menor.
¿Cómo será el trayecto escolar hasta Gerena a partir de este jueves?
El recorrido de ida combinará taxi y autobús: primero, taxi desde Peroamigo a El Castillo de las Guardas; después, el autobús habitual hasta el IES de Gerena. El objetivo es devolver la normalidad a su jornada escolar con un esquema sencillo y, por fin, operativo.
La vuelta seguirá el mismo patrón: cuando el autobús llegue desde Gerena, la alumna tomará el taxi desde la parada para regresar a la aldea. En todo momento habrá acompañamiento de un monitor, medida obligatoria al tratarse de una menor.
¿Por qué se suspendió el autobús y qué alegó la empresa?
El 29 de octubre, al dejar a la menor en casa, la empresa de autocares comunicó que el 4 de noviembre se dejaría de prestar el servicio. La razón que trasladó fue que no era rentable llevar a una sola persona a diario.
Además, la compañía adujo que la compensación de la Junta de Andalucía no era suficiente para mantener la ruta. Cuando la rentabilidad manda, ya se sabe: un asiento vacío pesa más que cualquier derecho, y luego llegan las soluciones… con la calma.
¿Qué ha ocurrido mientras tanto y a quién afecta en esta aldea sevillana?
Desde la suspensión, la alumna ha recibido clases telemáticas. En Peroamigo viven 3 familias, lo que explica que sea la única estudiante de secundaria con esta necesidad de transporte.
En el municipio existe un instituto que cubre hasta 2.º de ESO; a partir de ese curso, el alumnado debe desplazarse a Gerena como localidad más cercana. Hasta la interrupción del servicio, un minibús la recogía y la dejaba en la puerta de su casa. Su hermano, de 11 años, acude a diario al colegio en El Castillo de las Guardas, a diez minutos, y cuenta con transporte escolar sin incidencias.
¿Qué puedes hacer si te pasa algo parecido? Pasos útiles basados en este caso
Este caso deja una guía práctica sobre cómo resolver un corte de ruta en mitad del curso sin perder clase. Son los pasos que aquí han funcionado y que pueden orientar a otras familias en situaciones similares.
- Gestionar con la administración autonómica (en este caso, la Junta de Andalucía) un transporte alternativo cuando la ruta se suspende.
- Organizar un enlace combinado taxi + autobús entre la aldea y el municipio cabecera (desde Peroamigo a El Castillo de las Guardas, y de ahí al IES de Gerena).
- Asegurar el acompañamiento de un monitor durante los trayectos si la persona es menor de edad.
- Mantener las clases telemáticas mientras se activa la solución y se restablece la asistencia presencial.
No es la solución ideal —ojalá no hiciera falta—, pero garantiza que la alumna siga estudiando hasta que el servicio ordinario se estabilice. Por consiguiente, insistir y documentar el proceso, como ha hecho esta familia durante casi tres meses, puede marcar la diferencia entre quedarse en casa o volver al aula.
