El mar en Baleares se vigilará con tecnología satelital y una boya para prevenir riesgos costeros como maremotos

El Instituto Geográfico Nacional y el SOCIB impulsan un dispositivo con tecnología satelital GNSS para medir el nivel del mar y enviar datos en tiempo real, clave para la alerta temprana y la vida cotidiana en la costa.

La instalación de una nueva boya al suroeste del archipiélago de Cabrera marcará un paso adelante en la vigilancia del mar en Baleares. El proyecto nace de un convenio entre el Instituto Geográfico Nacional (IGN) y el Sistema d’Observació i Predicció Costanera de les Illes Balears (SOCIB), con un objetivo claro: reforzar el Sistema Nacional de Alerta ante Maremotos y mejorar la monitorización del nivel del mar.

Un acuerdo entre ciencia y tecnología que también mejora la vida en la costa balear

El convenio formaliza una colaboración estratégica que va más allá del ámbito técnico. En un territorio donde la relación con el mar forma parte del día a día desde quienes viven cerca de la costa hasta quienes trabajan en puertos o disfrutan de actividades náuticas, contar con mediciones más precisas y continuas supone ganar tranquilidad y capacidad de reacción.

En este sentido, el acuerdo fortalece la cooperación en observación marina, innovación tecnológica, investigación y divulgación. No se trata solo de instalar un equipo: se busca crear un sistema más sólido que permita anticiparse mejor ante eventos extremos y, de paso, entender con mayor detalle cómo se comporta el mar en puntos especialmente sensibles del archipiélago.

Cómo funciona la boya GNSS y qué datos enviará en tiempo real

La actuación central será la instalación, mantenimiento y operación de una boya equipada con el sistema global de navegación por satélite GNSS (Global Navigation Satellite System). Dicho de forma sencilla, incorpora receptores satelitales capaces de medir con gran precisión el nivel del mar y transmitir la información de manera continua y en tiempo real.

La ubicación elegida al suroeste de Cabrera no es casual. Es una zona clave para la monitorización, por su valor estratégico dentro del archipiélago y por el tipo de información que puede aportar para mejorar la detección temprana de anomalías en el mar.

Además, el acuerdo contempla que el IGN facilite el uso de la boya como plataforma de observación para que el SOCIB pueda incorporar nuevos sensores de interés. Para sostener todo este despliegue, se prevé una inversión de 369.000 euros por parte del IGN, destinada a la instalación y el mantenimiento durante el periodo 2025–2028.

Datos compartidos, investigación conjunta y divulgación para un mar más seguro

Dado lo anterior, la colaboración incluye más piezas que la boya en sí. Entre las actuaciones previstas está el intercambio de datos sobre el nivel del mar entre ambas instituciones, una base esencial para que la información no se quede aislada y pueda integrarse en sistemas de vigilancia y análisis más amplios.

A esto se suma la participación conjunta en proyectos de investigación y en convocatorias de financiación, así como la difusión de resultados. La idea es que el conocimiento generado sea útil no solo para equipos científicos, sino también para organismos que trabajan en prevención y respuesta ante riesgos naturales.

Gemelos digitales del océano: predicciones para proteger playas, puertos y actividades náuticas

Uno de los conceptos que gana peso dentro de esta colaboración es el desarrollo de los llamados “gemelos digitales del océano”. Se trata de entornos virtuales capaces de reproducir el comportamiento del mar combinando observaciones, modelos numéricos y tecnologías avanzadas de datos.

En la práctica, esto permite simular escenarios y predecir la evolución de variables marinas y costeras. Por este motivo, su desarrollo puede traducirse en decisiones más informadas sobre gestión del litoral, prevención de riesgos y planificación de infraestructuras en zonas sensibles.

En un contexto donde el mar condiciona el turismo, el ocio y la economía local, mejorar la capacidad de monitorización y predicción no solo refuerza la alerta ante maremotos: también impulsa una forma más segura y sostenible de vivir y disfrutar la costa balear.

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