Miles de personas siguen contratando planes de pensiones sin saber esto tan importante que Hacienda no perdona

La gran verdad incómoda de los planes de pensiones: ¿ahorro o espejismo con letra pequeña?
A muchos nos suena el mantra: “ahorra hoy, disfruta mañana”. Suena bien, hasta que recuerdas que Hacienda no se olvida y que no todo lo que brilla en los folletos es oro. Durante años, bancos y aseguradoras han pintado los planes de pensiones como la autopista hacia una jubilación tranquila. ¿De verdad lo son o estamos comprando tranquilidad a plazos más caros de lo esperado?

Aquí bajamos el discurso a tierra y miramos números, plazos y riesgos reales. Si estás pensando en contratar uno, o ya lo tienes, esto te interesa para no pagar el “peaje sorpresa” al final.

¿Qué es un plan de pensiones y para qué sirve realmente?

Un plan de pensiones es un producto para ahorrar de cara a la jubilación mediante aportaciones periódicas o puntuales. Ese dinero se invierte en un fondo gestionado y se puede recuperar al alcanzar la edad legal de jubilación o en supuestos tasados (enfermedad grave, invalidez, desempleo de larga duración); además, desde cada aportación deben pasar al menos 10 años para poder rescatar por antigüedad.

La “ventaja estrella” es fiscal: las aportaciones reducen la base imponible del IRPF (es decir, la cantidad sobre la que se calculan tus impuestos). Pero este beneficio es un diferimiento, no una exención: más adelante tendrás que tributar.

¿Quiénes intervienen en un plan de pensiones?

En el tablero hay tres figuras clave. El promotor es quien crea y comercializa el plan (puede ser un banco como ING, una aseguradora o tu empresa si hablamos de plan de empleo). El partícipe eres tú, que aportas dinero con la idea de construir un ahorro a largo plazo.

El beneficiario es quien cobra el plan: normalmente tú al jubilarte, aunque puedes contribuir al de tu pareja o designar herederos para que reciban los derechos acumulados en caso de fallecimiento. Además, el dinero se invierte en un fondo de pensiones con una entidad gestora que decide cómo se administra y se invierte el ahorro.

¿De verdad ahorras impuestos o solo los pospones?

La desgravación funciona hoy, pero la factura llega mañana. Al rescatar, lo cobrado tributa como rendimientos del trabajo (igual que un salario), no como ganancias del ahorro; y, por tanto, cuenta para tus tramos de IRPF del año del cobro. Antes de seguir, una comparación rápida para entender la diferencia práctica con otros productos de inversión:

ProductoQué tributaCuándo tributaConsecuencia práctica
Plan de pensionesDerechos consolidados (aportaciones + rendimientos)En el rescate, como rendimiento del trabajoSi cobras mucho ese año, tu tipo puede subir
Otros productos de inversiónSolo las gananciasAl reembolsarLa base gravada suele ser menor

Esto quiere decir que el “ahorro” inicial puede salir caro si en el futuro tu tipo es más alto. Por ejemplo, si hoy desgravas al 24% y dentro de 20 años tributas al 37%, habrás perdido dinero en términos fiscales. Y, para rematar, si tu plan sufre caídas en el mercado, puedes llegar a rescatar menos de lo aportado.

¿Para quién tiene sentido hoy un plan de pensiones?

Según Ricardo Gulias, un plan tradicional encaja en un perfil muy concreto: rentas medias-altas o altas (desde 40.000–45.000 euros anuales), sin necesidad de liquidez a corto o medio plazo, y con disciplina de hierro en el ahorro.

Antes de lanzarte, contrasta si encajas aquí:

  • Ingresos anuales a partir de 40.000–45.000 euros y capacidad de aprovechar la reducción en IRPF.

Después de este filtro, viene la constancia: horizonte de jubilación claro, sin intención de tocar el dinero antes de 10 años salvo excepciones tasadas, y una estrategia diversificada (fondos de inversión, PIAS o ahorro inmobiliario) para no meter todos los huevos en la misma cesta.

Liquidez y rescate: ¿cuándo puedes tocar tu dinero?

La liquidez es limitada. Salvo jubilación, fallecimiento, invalidez grave, paro de larga duración o enfermedad, no puedes disponer del dinero y, además, cada aportación necesita 10 años para poder rescatarse por antigüedad. Cuidado con esto si tu vida cambia o surge una emergencia.

También importa el “cuándo” del rescate. Si coincide con un mercado en rojo —como se vio con retrocesos incluso en renta fija, por ejemplo en 2015—, tus derechos consolidados (lo aportado más los rendimientos, positivos o negativos) pueden ser inferiores a lo que esperabas.

Rentabilidades y comisiones: ¿qué te queda después de las promesas?

Cuando se miran periodos largos, la foto no siempre acompaña. Según datos de Inverco, la rentabilidad media a 15 años en España no llega al 3% anual. Si sumas comisiones de gestión del 1,5%, el margen real se encoge y, a menudo, queda por debajo de la inflación.

Además, la mayoría de planes aplican gestión activa, con movimientos frecuentes que elevan costes para el partícipe. Frente a esto, hay alternativas como los fondos indexados o planes de gestión pasiva, con comisiones más bajas y estrategias más simples.

Los errores más comunes y cómo no tropezar)

Primer tropiezo: confundir la desgravación con un “regalo fiscal”. No lo es; solo aplazas el pago y, llegado el rescate, tributas como rendimiento del trabajo. Segundo: olvidar la falta de liquidez, que bloquea el dinero durante 10 años salvo supuestos muy concretos.

Tercero: no planificar el rescate. Cobrar en forma de capital (todo de golpe) puede disparar tu tipo de IRPF; la forma de cobro importa casi tanto como la aportación. Y cuarto: no comparar comisiones y rentabilidades, contratando por inercia planes con costes altos y resultados pobres frente a alternativas más eficientes.

¿Por qué los bancos los siguen empujando?

Porque, para las entidades, son una fuente estable de ingresos con baja rotación. Los planes se mantienen durante años, lo que asegura comisiones recurrentes. Y la complejidad fiscal, unida a la liquidez limitada, convierte al partícipe en cliente cautivo. A la banca le cuadra el negocio a largo plazo. A ti te interesa cuadrar los números y el calendario, porque tu factura final depende de ambos.

¿Qué alternativas existen si buscas más liquidez y claridad?

Existen opciones que han ganado adeptos: fondos indexados que replican índices bursátiles con bajos costes, planes de pensiones de gestión pasiva que reducen comisiones y carteras automatizadas (roboadvisors) que diversifican con costes ajustados. Son diferentes formas de invertir para la jubilación con mayor transparencia.

No son magia ni garantía, pero sí ofrecen estructuras de costes más contenidas y, sobre todo, liquidez más flexible (salvo en el caso de los propios planes, que mantienen la misma regla de rescate). La clave es comparar qué tributa en cada caso y cuándo.

Antes de firmar: recomendaciones prácticas que te ahorrarán disgustos

En primer lugar, calcula tu tipo actual y el probable en el rescate; si hoy ahorras al 24% pero anticipas un 37% mañana, el supuesto beneficio puede invertirse en tu contra. En segundo lugar, planifica el cobro: valora evitar el rescate en forma de capital si te empuja a un tramo superior del IRPF; escalonar cobros puede suavizar la factura.

Por otro lado, verifica comisiones (esa gestión del 1,5% duele con rentabilidades medias del 3% a 15 años) y haz tus números frente a alternativas de bajo coste. Y, no menos importante, revisa tu necesidad de liquidez: recuerda el bloqueo de 10 años por aportación y los supuestos tasados para recuperarlo antes.

Lo esencial que debes recordar

La ventaja fiscal existe, pero es diferimiento: al rescatar tributas como rendimiento del trabajo por la totalidad de los derechos consolidados, y eso puede suponer una carga mayor en el futuro. La liquidez es limitada: salvo excepciones tasadas y con el requisito de 10 años por aportación, tu dinero no está disponible cuando te apetezca.

Las rentabilidades históricas de muchos planes han sido modestas (en España, a 15 años no llegan al 3% anual) y las comisiones del 1,5% pueden comer buena parte del resultado real. No es que el producto sea malo per se; es que hay que saber cuándo, cómo y para quién tiene sentido.

Deja un comentario