El invierno todavía aprieta y la factura no perdona, así que cualquier truco para gastar menos es oro. Muchas casas en España ya usan bomba de calor, pero tenerla encendida a diario puede dejar la cartera tiritando a final de mes. La propuesta noruega llega con una vuelta de tuerca: almacenar calor en un pequeño termo y liberarlo cuando hace falta. La gracia está en que se carga cuando la energía es más barata y se aprovecha después, con más cabeza. Detrás están investigadores de SINTEF junto a la suiza COWA Thermal Solutions, que han reducido los tiempos de espera de forma notable. Y, de paso, han encogido el equipo para que ocupe menos que un termo eléctrico convencional.
¿Qué es esta bomba de calor y por qué puede aliviar la factura de la luz?
Hablamos de una bomba de calor con un acumulador térmico integrado que se carga en periodos de menor coste y libera el calor cuando hace falta calentar la vivienda. El acumulador, además, es más pequeño que un termo eléctrico convencional, lo que facilita encontrarle hueco en casa sin pelearse con el armario del baño.
Los responsables del desarrollo son SINTEF y COWA Thermal Solutions, que han logrado mejoras medibles: menos tiempo para cargar y, sobre todo, para liberar el calor, además de un salto en eficiencia. En la práctica, esto se traduce en usar la energía con más inteligencia y sufrir menos sustos cuando llegue el recibo. A continuación, un resumen con los datos clave del prototipo y sus mejoras, tal y como han sido descritos por el equipo de investigación.
| Aspecto | Dato concreto |
|---|---|
| Eficiencia del sistema | Aumento del 65 % al 85 % |
| Tiempo de carga | Reducción en más del 70 % |
| Tiempo de liberación de calor | Reducción en más del 80 % |
| Tamaño del acumulador | Menor que un termo eléctrico convencional |
| Ámbito de aplicación | Solución pensada para viviendas particulares |
En conjunto, el enfoque combina una distribución de calor más inteligente con la posibilidad de generarlo cuando cuesta menos, para liberarlo cuando realmente se necesita. Por tanto, la mejora no es solo técnica; también es práctica y va directa a lo que duele: el coste final.
¿Cómo guarda el calor en un termo pequeño? Hidratos de sal y almacenamiento térmico, explicado fácil
La base es el almacenamiento de energía térmica, que no es otra cosa que guardar calor para usarlo más tarde. Este método ya se emplea a gran escala y ahora se acerca al hogar con una solución compacta que cabe donde cabría un termo pequeño.
El material estrella son los hidratos de sal, compuestos que retienen agua en su estructura y reaccionan de forma particular al calentarse. Son seguros para casa porque no son tóxicos ni inflamables, y además resultan relativamente económicos. De ahí que tengan sentido como batería de calor doméstica.
¿Qué es un material de cambio de fase (PCM) y por qué sirve aquí?
Los hidratos de sal funcionan como materiales de cambio de fase, o PCM: almacenan mucha energía cuando pasan de sólido a líquido y la devuelven al solidificarse. Piense en el ejemplo cotidiano del agua que se convierte en hielo y vuelve a ser líquida con la subida de temperatura: el mismo principio, pero aplicado a una batería térmica. En consecuencia, pueden guardar más calor que el agua y mantenerlo durante más tiempo sin necesidad de cambios de temperatura extremos.
¿Qué mejoras técnicas incorpora para acelerar la carga y el calor?
El equipo ha diseñado un disipador de calor específico para estas baterías térmicas. Un disipador es una pieza que favorece que el calor se traslade desde donde se genera hacia el resto del material, evitando puntos calientes y acelerando el proceso.
La clave son aletas de refrigeración muy finas fabricadas con aluminio reciclado, un buen conductor térmico. Con ellas, el calor se distribuye de forma rápida y uniforme a través del hidrato de sal, lo que eleva la eficiencia del sistema hasta el 85 %, reduce el tiempo de carga en más del 70 % y recorta el tiempo de liberación del calor en más del 80 %. Esto significa, menos espera para calentar la casa y menos despilfarro.
¿Ya se ha probado en casa y quién está detrás del proyecto?
Para demostrar cómo encaja en el día a día, el equipo construyó un baño de prueba: la caja central almacena calor en los periodos de bajo consumo y luego lo libera suministrando agua caliente. Esto quiere decir que la idea no se queda en el laboratorio; se ha mostrado en un entorno doméstico realista.
El trabajo forma parte del proyecto europeo Sure2Coat, con la colaboración de la empresa suiza COWA Thermal Solutions y otros socios de investigación, y con SINTEF como actor principal. Por otro lado, el enfoque se ha orientado desde el principio a hogares particulares, no solo a instalaciones industriales.
Guía rápida: cómo aprovechar esta idea en tu vivienda sin complicarte
Si te interesa esta tecnología para gastar menos sin renunciar al confort, conviene fijarse en cuatro claves muy concretas que se desprenden del prototipo descrito por los investigadores:
- Prioriza sistemas que permitan cargar el acumulador en periodos de menor coste y liberar el calor cuando lo necesites, igual que hace este modelo.
- Valora equipos con acumuladores compactos, más pequeños que un termo eléctrico convencional, para que encajen mejor en tu espacio.
- Busca soluciones con mejoras de transferencia térmica (aletas de aluminio y disipador), porque elevan la eficiencia hasta el 85 % y acortan los tiempos.
- Ten en cuenta materiales seguros para casa: los hidratos de sal son no tóxicos, no inflamables y relativamente económicos.
Con estas pautas tendrás un mapa claro para elegir tecnologías que usen el calor con cabeza: cargar cuando sale barato y aprovecharlo cuando hace falta. No es magia, es ingeniería aplicada a la economía cotidiana, que es donde más se nota.
