El arriesgado plan español que usa bisontes europeos para combatir incendios y desertificación

Cuando los veranos aprietan y el monte se llena de matorral, la pregunta es sencilla: ¿quién hace de desbrozadora? España prueba una respuesta poco habitual: el bisonte europeo, el mayor animal terrestre del continente, como herramienta para frenar incendios, la desertificación y la pérdida de biodiversidad. Dieciocho ejemplares fueron transportados por carretera durante aproximadamente 3.000 kilómetros (1.870 millas) y liberados en terrenos privados de Andalucía, en una zona de unas 1.000 hectáreas, para observar si se adaptan al calor, a la dieta local y a la convivencia con otras especies.

La apuesta es arriesgada y sin precedentes en el país, pero el objetivo es muy claro: que la naturaleza haga, de forma continua, lo que los humanos no han podido sostener durante décadas. La rutina de seguimiento es estricta para reducir las conjeturas y medir con datos su impacto real sobre el paisaje. Y ya hay señales que invitan a seguir mirando: toleran bien el calor, comen bien, forman grupos y ha nacido el primer miembro de la nueva generación.

¿Por qué España trae ahora bisontes europeos para prevenir incendios?

España encadena incendios forestales, sequías, agotamiento del agua y degradación del suelo. Desde 2011, se informa de un aumento del 20% en el número de incendios forestales, un contexto que se agrava con el calentamiento global y la reducción de las precipitaciones. Por lo tanto, el riesgo de grandes fuegos y la desertificación empujan a buscar soluciones que funcionen todos los días, no solo cuando hay brigadas disponibles.

Además, el paisaje rural ha cambiado: con menos interés por la agricultura hay menos ovejas y, en consecuencia, menos animales que consuman matorral y vegetación altamente inflamable. De ahí la idea, tan simple como pragmática: si el mantenimiento humano falla, un gran herbívoro puede hacer el trabajo de forma continua. El bisonte europeo pisa, abre senda, come brotes y hojas, y reduce la “masa” de combustible vegetal que alimenta los incendios.

Así es la reintroducción en Andalucía (y por qué es arriesgada)

Dieciocho bisontes europeos, traídos de Polonia, fueron liberados en terrenos privados de Andalucía tras un viaje de aproximadamente 3.000 kilómetros en camión. En el sur de España también se menciona un santuario privado de 2.500 acres, y la iniciativa en Andalucía se desarrolla en una zona de alrededor de 1.000 hectáreas ya habitada por especies raras. Los machos adultos pueden alcanzar alrededor de 1,80 m de altura de joroba y superar los 800 kg, un tamaño que literalmente remodela el paisaje a su paso.

El proyecto es arriesgado por varios motivos. Primero, se pone a prueba su adaptación al calor, a la dieta local y a la interacción con la fauna existente. Segundo, existe un obstáculo institucional: en España es ilegal liberar bisontes europeos en la naturaleza. Por consiguiente, los centros y santuarios dependen de donaciones, voluntariado y recintos privados o cercados con un tutor legal (es decir, un responsable legal de los animales). Y, además, no hay financiación pública específica para este tipo de iniciativas… sí, la letra pequeña también pastorea.

¿Cómo se monitoriza a los bisontes liberados? GPS, cámaras, drones y muestras fecales

Para reducir las dudas, el control es metódico. Se han instalado dispositivos de rastreo GPS en algunas hembras, y se han distribuido cámaras trampa (cámaras automáticas activadas por movimiento) en puntos estratégicos para mapear sus movimientos, hábitos e interacciones. El uso conjunto de tecnologías permite seguirlos sin interferir continuamente.

El monitoreo incorpora drones para observar la afectación sobre el paisaje y, además, un componente biológico esencial: la recogida mensual de muestras fecales. Esto sirve para comparar su dieta con la del ciervo rojo y otros habitantes de la zona, verificando cuánta vegetación leñosa, brotes y hojas se consumen a lo largo del tiempo. En consecuencia, no solo se sabe por dónde pasan: también qué comen y cómo puede cambiar el “menú” del monte.

Resultados iniciales del experimento: adaptación al calor y primer nacimiento

Los seguimientos registran señales consistentes de adaptación. Los bisontes europeos han soportado bien el calor, se han alimentado correctamente y, tras un tiempo, han formado grupos, un comportamiento social clave para su estabilidad.

El hito simbólico es el nacimiento del primer miembro de la nueva generación. Tiene importancia práctica: los descendientes criados en el lugar tienden a estar mejor adaptados a las condiciones locales. Por lo tanto, la reproducción in situ refuerza la viabilidad del proyecto a medio plazo.

¿Qué papel ecológico tiene el bisonte y cómo reduce el riesgo de incendio?

La elección del bisonte europeo no es estética ni nostálgica. Se considera una especie clave (aquella cuyo papel altera el funcionamiento del ecosistema), porque al vivir modifica el paisaje: abre y mantiene espacios abiertos como prados y pastos, creando mosaicos de claros y parches boscosos que aumentan la diversidad de hábitats. En otras palabras, hace menos uniforme el monte y favorece que entren luz y hierba.

El argumento del fuego se refleja en su dieta. Puede consumir aproximadamente 66 libras de vegetación al día, con un 30% de fibra de madera y un 70% de brotes y hojas. Esto quiere decir que parte de lo que prefiere comer coincide con lo que se convierte en combustible en periodos secos. En otro contexto europeo, cuando en 2010 se liberaron siete bisontes en 49 acres de robledal, la eliminación de maleza habría ahorrado aproximadamente 72.000 dólares en trabajos de desbroce; lo que viene siendo “mantenimiento” sin gasolina.

Suelo, agua y cadena alimentaria: revolcaderos, charcas y escarabajos peloteros

Los impactos no se limitan a la vegetación. A los bisontes les gusta revolcarse en zonas arenosas y suelos expuestos; por su peso, esos revolcaderos se mantienen abiertos más tiempo y acaban generando depresiones. Con el tiempo, esos agujeros pueden llenarse con lluvia, convirtiéndose en puntos donde las ranas ponen huevos y en bebederos para otras especies en momentos difíciles. En ambientes fríos, los senderos que abren pueden incluso ayudar a animales pequeños a encontrar alimento al limpiar la nieve.

Hay un efecto menos vistoso pero crucial: el estiércol. A los pocos días de llegar los bisontes a España, los escarabajos peloteros se sintieron atraídos por sus heces. Los investigadores apuntan que el 20% de las especies de escarabajos peloteros del Mediterráneo están en peligro, en parte porque las heces del ganado pueden estar contaminadas con medicamentos. El estiércol de bisonte, en cambio, se describe como libre de esas sustancias y aporta nutrientes que alimentan la descomposición. Resultado: más larvas atraen más aves, y la cadena alimentaria se activa.

De la casi desaparición a más de 10.000: historia y debate en España

El proyecto español carga con una memoria reciente: el último bisonte europeo salvaje fue cazado en Polonia en 1919 y en Rusia en 1927. La especie no se extinguió porque sobrevivieron 54 individuos en cautiverio, base de una recuperación lenta que, a partir de la década de 1950, tomó impulso.

Hoy, las cifras han superado las 10.000 en todo el mundo. No obstante, el debate en España es delicado: algunos científicos sostienen que el bisonte europeo nunca existió en el país, aunque se citan hallazgos arqueológicos y pinturas rupestres. La explicación alternativa es que esos restos serían de bisonte estepario, una especie desaparecida de la península hace unos 12.000 años, lo que deja un vacío temporal difícil de ignorar.

Datos clave del proyecto y del contexto (tabla resumen)

A continuación se concentran, de forma ordenada, las cifras y elementos principales del experimento y su entorno. Esta tabla ayuda a visualizar de un vistazo magnitudes, objetivos, métodos y condicionantes legales.

DatoCifra/Detalle
Ejemplares reintroducidos18 bisontes europeos
Distancia y transporte1.870 millas; aproximadamente 3.000 kilómetros en camión
Superficie y ubicaciónSantuario privado de 2.500 acres (sur de España) y zona privada en Andalucía de aproximadamente 1.000 hectáreas
Objetivos del planReducir incendios forestales, frenar la desertificación, recuperar la biodiversidad y restaurar bosques
Seguimiento aplicadoGPS en algunas hembras; cámaras trampa; drones; recogida mensual de muestras fecales
Tamaño del bisonteMachos ~1,80 m de altura de joroba; más de 800 kg
Dieta y consumo~66 libras/día; 30% fibra de madera; 70% brotes y hojas
Primeros resultadosSoportan bien el calor; comen bien; formaron grupos; primer nacimiento
Red de cría18 centros; crecimiento de 22 a 150 animales en la última década
Impacto económico (otro contexto, 2010)7 bisontes en 49 acres; ahorro de aproximadamente 72.000 dólares
Tendencia de incendios en EspañaAumento del 20% desde 2011
Marco legal y financiaciónIlegal liberar en la naturaleza; sin financiación pública; depende de donaciones, voluntariado y recintos privados o cercados con tutor legal

En conjunto, los datos dibujan un proyecto con potencial ecológico y utilidad práctica, pero sostenido por un marco legal exigente y una logística de monitoreo constante. Por consiguiente, su continuidad depende tanto de los resultados biológicos como del apoyo privado y del cumplimiento normativo.

¿Cómo sumarse desde una finca privada o santuario? Pasos prácticos basados en el experimento

Si gestionas un espacio y quieres replicar el modelo, el propio proyecto marca una hoja de ruta mínima. El objetivo es reducir la improvisación y poder medir el efecto real de los animales sobre el combustible vegetal y la biodiversidad.

  1. Usar áreas privadas o cercadas y designar un tutor legal (responsable legal de los animales).
  2. Trasladar los ejemplares en camión, como se hizo en el viaje de aproximadamente 3.000 kilómetros (1.870 millas).
  3. Colocar dispositivos de rastreo GPS en algunas hembras para seguimiento preciso.
  4. Instalar cámaras trampa en puntos estratégicos para registrar movimientos e interacciones.
  5. Apoyar el monitoreo con drones para observar cambios en el paisaje.
  6. Recoger muestras fecales mensuales para comparar la dieta con la de especies locales (por ejemplo, el ciervo rojo).

Con esta secuencia se establecen métricas claras y comparables en el tiempo. Además, al apoyarse en tecnología y biología de campo, se reduce la incertidumbre y se detectan a tiempo impactos no deseados.

Conclusión: beneficios potenciales y riesgos reales en un país más cálido y seco

El diagnóstico es duro: con menos lluvia, más sequías y un 20% más de incendios desde 2011, España necesita soluciones que funcionen todos los días del año. El bisonte europeo ofrece una combinación singular: consume precisamente buena parte del “combustible” que alimenta el fuego, abre mosaicos de hábitats y empuja nutrientes por el suelo, sin depender de cuadrillas permanentes.

Ahora bien, no es un camino libre de obstáculos. Es una reintroducción en condiciones climáticas difíciles, sujeta a un marco legal que prohíbe la suelta en la naturaleza y que depende de donaciones, voluntariado y recintos privados con tutor legal. En consecuencia, el éxito del proyecto se medirá con datos: si los beneficios ecológicos superan los riesgos, la naturaleza podría, por fin, echar una mano donde los humanos llevan años llegando tard

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